Presentación del libro “Penitencia Encadenada”

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Hay sueños que se hacen realidad; sueños de los que uno despierta y descubre que, efectivamente, se han cumplido. Así ha ocurrido hoy en el Centro Penitenciario de Topas, un lugar donde no todo son condenas ni sombras. Hoy, la oscuridad de las celdas se ha visto iluminada por el brillo de sus miradas, tan intenso y veloz como sus ilusiones, porque incluso en un lugar como la prisión también existe la esperanza.

Penitencia Encadenada no es una obra literaria cualquiera. Quizá no sea lo más apropiado que yo lo diga, pues soy una de las colaboradoras e impulsoras de este proyecto, pero no por ello deja de ser cierto: ha sido una experiencia realmente satisfactoria para todos nosotros.

Las historias y vivencias de los internos del Centro Penitenciario de Topas (Salamanca). Son testimonios sinceros, escritos desde el corazón. No hablan únicamente del pasado ni del presente que construyen día a día, sino también del futuro que les espera más allá de estos muros. Cuando la oscuridad irrumpe en nuestras vidas, sea por el motivo que sea, debemos intentar paliar nuestros miedos encendiendo la vela de nuestra alma; nadie conoce mejor que ella nuestros secretos, temores e inquietudes y estos sentimientos están impresos en el interior de esta obra literaria.

Porque entre rejas también existen metas, sueños, ilusiones y sentimientos. Existe el amor, la culpa, el perdón y la esperanza. Sus historias, hoy impresas en Penitencia Encadenada, son una prueba incuestionable de ello, y si de algo estoy segura es de que cambiarán la visión de muchas personas. Porque los internos y las internas del Centro Penitenciario de Topas (Salamanca), con este libro, no solo han escrito una obra: han escrito una auténtica lección de vida.

Desde estas líneas quiero volver a darles las gracias por abrir su corazón a cientos de personas, por el detalle tan bonito que me regalaron y, sobre todo, por permitirme formar parte de un proyecto tan humano, tan real y tan necesario, que ayudará a evitar que muchos de  nuestros jóvenes cometan los mismos errores que a ellos les llevaron a prisión.

«A veces, en la vida, solo necesitamos que haya personas a nuestro alrededor que nos impulsen a creer en nosotros mismos, para creer en el destino y caminar por el sendero correcto»