Un vendedor calvo y gordo como un hipopótamo abandona su triste trabajo en El Corte Inglés para sumergirse en los callejones de la Deep Web y convertirse en un infalible asesino a sueldo que amasa una millonada en bitcoins y tiene como amantes a… ¿Hablamos del nuevo antagonista de James Bond?
Asesino Binario es la cuarta novela del polifacético Antonio Dyaz, cineasta, músico, escritor y editor. Durante los meses de confinamiento, fundó el sello Harkonnen Books, donde ya despuntan Caimán Montalbán (BAR) y Nuria Escrivá (Poemas Eléctricos).
Asesino Binario sabe a tripi doble gota de lo más saludable, donde nada tiene sentido porque todo es posible. “Cualquier lógica narrativa brilla por su ausencia y su engranaje sólo viene impulsado por el delirio de su protagonista”, se nos chiva el autor. O sea, escritura sin complejos. O sea, la más cruda realidad. Ante todo divertida.
Que no, Asesino Binario no es una novela pulp, es un tebeo-porno-criminal para leer acodado a la barra de un gastrobar de Chueca apurando tu chupito de Fairy, es bucear por Youtube con gafas de agua, es subirte a la noria con tu escopeta de corcho y pegar tiros sin dejar títere con cabeza: le pones una bomba a Alejandro Agag (no hacemos spoiler, pero sucede en Asesino Binario) y te tiras al pilón del trascendentalismo cuántico.
Huellas de Dassiell Hammett, hackers de última generación, la primera novia de Jorge Javier Vázquez, el Club Bilderberg en clave 5G, el balón perdido de Pedrerol…
Nada de eso hay en Asesino Binario: sólo un nido de lenguas tan afiladas como la retorcida mente, lasciva y encelada, de su creador. Sí, resume la cruda realidad. Esto va de ceros y unos.
El final de la novela cierra hasta el más absurdo de los círculos, en píxeles o átomos, de San Blas a Singapur, pasando por Turín y Benidorm: niños superdotados, volcados de personalidad, abominables asesinatos con beso negro, agentes de la NASA infiltrados en orgías de carnes XXL, ciber-mafias, Fernando Alonso…
“¡Se lee en lo que dura un capítulo de Netflix!”, esgrime su autor, desafiante y cronómetro en mano. A pesar de si mismo, su inolvidable protagonista siempre consigue lo que se propone en este viaje alucinante al fondo de…
… Unos y ceros
“Si algo puede llevarte muy lejos sin salir de tu casa, es la imaginación”, subraya Antonio Dyaz sobre el único género inagotable del panorama literario. Se muestra optimista, ya que el sector editorial español resiste al duro golpe de la pandemia. El eBook creció un 12% en ventas en 2020, según la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Además, las ventas de libros cayeron sólo un 20% respecto a 2019, y no el 30% que se preveía en primavera.