Elio Antonio Nebrija fue consciente de ello y, como un aventurero de la palabra, tuvo la brillante idea de unificar una lengua romance en una ardua tarea que le llevó a la unificación de la lengua castellana que tan bien reflejó en su GRAMÁTICA. Con ello, no solo consiguió darle unas bases teóricas, lingüísticas y gramaticales a la lengua, sino que logró la unificación del territorio español en una lengua única que fue exportada a América en el momento en el que recién se acababa de descubrir el nuevo mundo.
Con una estética y una dramaturgia actual, pero con guiños al Siglo XV nos encontramos ante un Elio que debe convencer a una Reina Católica más pendiente de los propios conflictos bélicos y económicos y que, en un primer momento, no es consciente de que Nebrija le está ofreciendo una de las armas más poderosas para la unificación de los pueblos: El lenguaje.






