CINE: The Human Voice, de Pedro Almodovar, la esperanza española en la carrera por los Oscars

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Una magnífica Tilda Swinton encarna la dolorosa espera de una mujer,  sentada ante un teléfono que no suena, aguardando en vano la llamada de su amante. Con esta película, su primera obra en inglés, Pedro Almodóvar trae a la realidad un deseo y una obsesión que le ha acompañado durante toda su carrera.  Son innumerables las referencias a Jean Cocteau y a este texto en muchas de sus producciones.

Se trata de una interpretación libre, del autor francés, que escribió esta obra pensando en Edith Piaf, con la que compartió una gran amistad, pero que la cantante se negó a representar el monólogo a pesar de lo mucho que le insistió el dramaturgo a lo largo de  su carrera. En cambio, Edif Piaf cantaba “Ne me quitte pas” (No me abandones) a modo de reinterpretación de la obra de su amigo. No es casual que este tema musical fuera utilizado por Almodóvar en su primer homenaje a La voz Humana en la Ley del deseo (1987) donde Carmen Maura recita por teléfono un fragmento del texto.

El arquetipo de la mujer doliente y abandonada, el hacha y el fuego son elementos que aparecen en la filmografía de este director. En  Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) veíamos ya a una joven Maura esperar una llamada que nunca llega, por lo que en su desesperación acaba quemando su cama. El hacha que apareció por primera vez en La Ley del deseo (1987) también aparece en La Voz Humana, como herramienta de devastación, pero también de liberación, que la actriz norteamericana utiliza para despedazar uno de los trajes de su ex-amante. Tema éste, el de los vestidos desgarrados, que aparece en La piel que habito (2011), cuando Elena Anaya encuentra unos vestidos encima de su cama, que al final destroza.

Al inicio del corto aparece Tilda, andrógina e imponente, deambulando por una gran nave industrial con un vestido rojo, de fiesta muy barroco de la marca Balenciaga. He aquí la mujer almodovariana triste y desamparada, pero con una moral independiente que al final surge de sus cenizas como el ave Fénix.

Pero no todos los elementos de esta película son recurrentes, Almodóvar incluye una buena parte de elementos innovadores. Como el inglés, un experimento al que se refirió el director, al comentar que le había dado más juego al texto de este gélido monólogo enfriando aún más este melodrama.

Otro de sus deseos narrativos también se ve plasmado en este film: desde la nave industrial en la que tiene lugar la acción teatral salta al otro lado del decorado, un apartamento de lujo, donde se descubre el artificio. Lo que somete a Tilda Swinton a un doble encierro, que nos muestra como la protagonista al salir de este encierro que mantiene en su apartamento, está también encerrada en esta enorme nave, vacía y desolada, escenario de su abandono e imagen de la destrucción del amor.

Sólo en una ocasión abandona este artificio y salé de su piso para comprar un hacha y un bidón de gasolina en una tienda. El personaje que le atiende es Agustín Almodóvar, hermano del director y productor del corto.

En el apartamento se siguen todos los códigos de color del cineasta: rojo, azul y verde, y no existe nada en él, colocado al azar. El espacio está presidido por diversas obras de arte como el cuadro de Artemisa Gentilesqui Venus  y Cupido y una reproducción de Hector and Andromache de Chirico. El decorado utiliza antiguos elementos de anteriores filmes y sigue los colores de la filmografía de Almodóvar.

La protagonista que está acompañada por el perro del amante ausente, cuando por fin recibe la llamada de éste y tras una conversación que puede parecer errática y sin sentido en algunos momentos, da su espalda a su viejo amor, quemando la nave y viajando hacia la luz con este nuevo amigo para empezar de nuevo.

The Human Voice resulta un compendio extremadamente interesante entre la tradición almodovariana y la experimentación y renovación que inspira Cocteau al cineasta. El mediometraje de 30 minutos basado en el monólogo del escritor francés, que fue rodado y montado durante la pandemia, se presentó en el Festival de Venecia, y es la única representación española en los Oscars,  dónde es ya semifinalista.