Agustín Tamames, cuando 80 años no son nada (Feliz cumpleaños)

- en Deportes

Hace tiempo que no lo veo. Es cierto que, por motivos laborales, viajo a menudo y no tengo tanto tiempo para frecuentar los lugares donde nos encontrábamos, pero, por motivos personales, la fecha de su cumpleaños nunca se me olvida. Hace poco le llamé por un tema relacionado con la Asociación Salmantina de la Prensa Deportiva, pero tampoco pudimos extendernos, así que habrá que esperar mejor ocasión para echar un ‘parlao’.

Pero ahora lo que nos ocupa es el 80 cumpleaños de Agustín Tamames Iglesias, uno de los grandes referentes del deporte salmantinos, con un palmarés para enmarcar y con una trayectoria prácticamente al alcance de muy pocos elegidos. Ganar de principio a fin de temporada es algo que, o te llamas Pogaçar, o es complicado que puedas presumir de ello.

Pero este salmantino de Monterrubio de la Armuña, nacido un 19 de octubre de 1944, lo hizo durante casi una década. En su palmarés destaca la victoria en la Vuelta Ciclista a España de 1975 y los campeonatos de España Profesional en 1976 y aficionado en 1969, pero atesora decenas de victorias parciales y de otras vueltas. Además, llegó a ser undécimo en el Campeonato del Mundo y, aunque no tuvo su mejor día, también fue Olímpico en Munich. Prácticamente participó en todas esas pruebas que todos los aficionados al ciclismo sueñan con hacer algún día, aunque sea como aficionado y con los amigos. Todas las Clásicas, Tour, Giro y Vuelta a España, sin duda, una carrera apasionante y prolífica, en especial en la Vuelta a España donde durante varios años estuvo no sólo en las quinielas sino también en el podio y en la lucha por la victoria en una época donde mantenía enconadas luchas con corredores como el recordado Luis Ocaña, ganador del Tour de 1973, Perurena, González Linares, Lasa y un sinfín de ciclistas de máximo nivel nacional. Pero también compitió con algunos de los corredores más ilustres de la historia del ciclismo mundial (Gimondi, Mercks, Anquetil,…).

Tras su brillante etapa inició una nueva etapa en lo profesional. En esta ocasión cambió los pedales y los tubulares por los plantos y los ladrillos, dedicándose a la construcción. Siempre me contaba que ganó más con su primera construcción de lo que ganaba en su etapa de corredor. En Salamanca pudo centrarse en esta nueva etapa y en su familia, pero quien más quien menos le conoce por unas cosas o por otras. Pero quien mejor le conoce es la bicicleta, su gran pasión, que no abandonó nunca. El Ayuntamiento de Salamanca quiso que, para que nadie se olvidara de quién había sido, el velódromo de La Aldehuela llevara su nombre y una placa luce en su honor en el Centro Municipal Integrado Julián Sánchez El Charro, junto a las del resto de deportistas salmantinos que han sido olímpicos. Ya les conté una vez que su nombre era muy mentado por mi padre, pues, por motivos laborales, coincidía casi a diario con él. Ahora que mi padre ya no está intento imaginarme aquellos saludos matutinos, aunque imagino que distarían mucho de las conversaciones que, ya en mi faceta como periodista deportivo he mantenido con él. De todas he aprendido y todas sus anécdotas las he disfrutado, siempre sabedor de que cuando Agustín Tamames dice una cosa, la dice por algo y que Tini, como le conoce su gente cercana y en parte del ambiente ciclista no sólo ha sido ciclista, sino que lo ha disfrutado y ha respetado este deporte desde que siendo un niño, le tocara una bicicleta en una rifa que le cambió la vida.

Hoy, que cumple 80 años, ahí es nada, es el momento de disfrutarlo y quedarnos con sus enseñanzas, así que hagámoslo.

¡Felicidades Agustín! ¡Felicidades ciclismo! ¡Felicidades Salamanca!