El éxito viste del azul de Perfumerías Avenida

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Y eso que este miércoles vestían una elegante equipación blanca con pequeñas líneas (supongo que azules. La presbicia no me permitió distinguir), pero está claro que, como aquella película de El demonio viste de azul, en esta ocasión quien viste de azul es el éxito. Del azul de Perfumerías Avenida. Hacía tiempo que no iba a Würzburg a ver al equipo de la ciudad, pero el partido ante Girona no me lo podía perder por muchas razones. Por lo que había en juego, por ver la cancha ya ‘cuasi’ llena otra vez y, sobre todo, por si el equipo podía necesitar mi aliento, a pesar de que yo no sea la alegría de la huerta y sea más de ver en solitario, tranquilo, sin grandes emociones.

Hace ya muchos años que Perfumerías Avenida se asienta en el binomio Jorge Recio-Carlos Méndez. Ni una fisura entre ambos hemos podido detectar y si las ha habido han sabido poner una tirita y seguir adelante. La unión perfecta y, probablemente, la clave principal del éxito. Probablemente todo aquello que proyectara Méndez en su más tierna infancia mientras su abuelo escribía crónicas en El Adelanto se trasladara posteriormente al Perfumerías Avenida, aunque me da que la dimensión nacional y continental que ha alcanzado el club quizá ni siquiera estuviera contemplada en aquellos sueños, al menos en los de muchos salmantinos, seguro que no entraba hasta que la familia Recio puso lo que tenía que poner encima de la mesa (ilusión, ‘narices’, salmantinismo’ y dinero, de forma muy generosa y altruista) y el proyecto tomó un camino que le ha llevado a ser todo un referente del baloncesto nacional e internacional.

Un camino que ha tenido distintos vértices y que, ayer, mientras los compañeros disfrutaban y se afanaban en cerrar los primeros sus crónicas, pude observar con toda la tranquilidad y emoción del mundo. Una emoción que se metía dentro de mí cuando rugía el pabellón. Recordar mis primeros partidos en La Alamedilla y ver cómo ha crecido esa afición es algo de lo que presumir como salmantino. Por eso casi asomaban las lágrimas en mis ojos cuando retumbaba el recinto en cada ataque, cada tiempo muerto, al ritmo que marcaba Víctor, el ‘speaker’, que en alguna ocasión nos acompañó en el Estadio Helmántico para compartir y aprender directamente del maestro ‘DJCompleto’.

Pero lo que redescubrí es un club atípico, especial por muchas razones, que cuida todos los detalles. Desde la identificación en las sillas del cuerpo técnico y médico, hasta el acceso de personas con alguna dependencia al mejor lugar posible. Desde un ‘crack’ en el departamento de Comunicación como es Germán, que vive al límite cada partido en la bocana de vestuarios, hasta el trabajo invisible de la gente del club (Jorge, Esther, Daniel, la fisio Esther pendiente de acercar el agua o los geles a cada jugadora, la segunda entrenadora, la preparadora física, …). Sin duda, la imagen del doctor Moreno pendiente de todo, atendiendo a jugadora del equipo rival tras sufrir un golpe, lo dice todo del espíritu del deporte y de una de las figuras más importantes en el equipo. Lo conozco hace años, también por su amistad con mi primo Emilio, con el que compartió los estudios de medicina. Hay figuras imprescindibles en los equipos, sin duda, y la del ‘Doc’ lo es en Perfumerías Avenida. La verdad es que todos ellos, si esto fuera una película llevaría el título de ‘Los Invisibles imprescindibles’.

A esas figuras se añaden otros dos vértices principales en la pista. El míster, Roberto Íñiguez, un tipo serio, con pinta de ganar en las distancias cortas, pero, sobre todo, un apasionado y profundo conocedor de su trabajo. Ha conseguido mantener el espíritu ganador de Perfumerías Avenida siempre con las mimbres que tiene, unas veces más y otras menos. Ayer se veía las caras con Julbe, un viejo conocido de los banquillos de la ACB (más de 500 partidos) y con un amplio palmarés en masculino y en femenino. En esa lucha en las bancadas de ayer, Julbe aparecía con esa típica pose de ‘científico loco’ frente a un Íñiguez totalmente transformado, como metido en la realidad paralela que se vive dentro del parqué. El primero de rodillas o en el banquillo, el ‘perfumero’ de pie, metido en la pista (literalmente), buscando ambos soluciones para la jugada siguiente. Dignos ambos de hacer un seguimiento. Pena no haberme podido quedar a la rueda de prensa, pero lo dejo pendiente para otro día y os la cuento.

El otro pilar está en la pista. Tiene 35 años y, aunque nació en Barcelona, desde que pisara por primera vez Salamanca allá por la 2006-07 es una salmantina más. Nueve temporadas de azul con un parón que le sirvió para estabilizar su carrera y su vida pasando por Ros y recalando en Ekaterimburgo. Pero su corazón es azul y es la auténtica reina del equipo. Puede haber mejores jugadoras en el equipo, más eficientes en alguna faceta, pero más todoterreno no hay ninguna. Rebotea, roba, encesta, asiste, levanta al equipo y recuerda a aquellos bases de antaño con esa jerarquía que hacía que sus compañeros le esperaban hasta que llegara para darle el balón en mano. Ella es el eje que vertebra el vestuario y el equipo. Y alrededor de ella llega Hof, con una sonrisa que enamora. Es una jugadora que sonríe siempre que puede. Es decir, que sonríe cuando no está haciendo un esfuerzo titánico y eso es de agradecer. Hablando de sonrisas, lo que daría un servidor por ver sonreír a Laia Palau, ayer viviendo un nuevo duelo con Silvia. Ambas lo han sido todo también con España, parte de una generación de oro. En Würzburg, Palau siempre ha sido rival, pero hay que ver las cosas con perspectiva y es un lujo para cualquiera haberla disfrutado todos estos años. Alrededor de Silvia giró también Alarie, Bella, aportando en la pintura, y Karlie Samuelson, con su tobillo tocado que no le impidió darlo todo por el equipo y ser una jugadora vital en el juego exterior. Y el resto de jugadoras con las que cuenta Íñiguez.

El espíritu de unión y de equipo es tal que uno dudaba si todavía les quedan fuerzas para coger el balón después de tanto choque de mano… Pues sí. Les quedan fuerzas y muchas.

El futuro no sabemos nunca que nos deparará. Esto es deporte y lo que hoy es azul mañana se puede volver negro, pero lo que no puede negar nadie es la identificación que consigue el Perfumerías Avenida con una afición y con una ciudad. Y eso se ve, se nota y es algo que poco parangón tiene en ningún sitio. Larga vida amigos y sigan disfrutando de ese éxito que va vestido de azul. Ahhhhh. El resultado fue 77-63 a favor de Perfumerías Avenida.