De vez en cuando es bueno mirar hacia atrás y ver el camino recorrido, a la vez que mirar hacia delante y ver el que te queda por recorrer. En los clubes de fútbol no se puede estar mucho tiempo mirando hacia atrás, pero es fundamental. Porque los clubes de fútbol tienen un componente que no poseen otro tipo de organismos, empresas o asociaciones. Tienen un elemento irracional que se instala ahí, en el cerebro y en el corazón, y que hace que sigas vinculado siempre.
Para finalizar la semana os voy a dejar una lectura que espero sea interesante para vosotros, que la disfrutéis el ‘finde’ y que a mí me ha hecho reflexionar mucho. Me ha hecho mirar hacia atrás y ver lo privilegiado que he sido estos últimos años de trabajar junto a profesionales como Óscar Sánchez, autor de las dos últimas campañas de abonados del Salamanca UDS, entre otros trabajos espectaculares realizados para el club blanquinegro durante mi etapa como Director de Comunicación del mismo.
Siempre pienso que conocer el terreno que pisas, la historia, marcarte un objetivo, ver tus fortalezas y tus debilidades, es fundamental a la hora de afrontar cualquier reto y el de una campaña de abonados es acometer un proyecto de gran altura. Tienes que conseguir que la campaña transmita lo mismo en todos los canales en que se difunda. Si nos trasladamos al plano visual, no se trata de poner una sucesión de imágenes o de vídeos amontonados encontrados por ahí y hechos con un móvil. Se trata de concatenar pequeñas historias para escribir un libro. El libro de esa campaña. Y eso Óscar lo hacía a la perfección. Por ejemplificar es como si te trasladara tus recuerdos y te enviara tus ilusiones en un dron directo a tu cerebro y, sobre todo, a tu corazón. Esas campañas siempre deben ser incluyentes y ambas cosas Óscar las sabía a la perfección. Quizá porque él sí ha mamado unionismo desde siempre. Quizá porque su amor por Salamanca le lleva a entender la simbología de todo lo que rodeaba al equipo. Quizá por su profesionalidad. Pero lo conseguía. Y para eso hay que estar muy preparado y ser muy profesional.
Viene todo esto al hilo porque hoy me he despertado viendo la campaña de abonados de uno de los principales rivales del Salamanca UDS en la próxima temporada, el Pontevedra. En este punto tengo que reconocer que me unen con el conjunto gallego unos vínculos emocionales y personales que se han acentuado en los últimos dos meses y que mi blanquinegro corazón es también un poco granate. Antes de seguir os lo dejo por aquí para que le deis un vistazo y me digáis si compartís todo lo que os estoy contando.
Lo he visto varias veces y me han entrado unas ganas enormes de abonarme al equipo gallego, de ser un granate más, de empezar a ‘roer’ todo como un loco, de entrar en Pasarón. Me he sentido un pontevedrés más y los protagonistas del vídeo los he sentido como parte de mi vida. Ya el detalle de Charles tiene una trascendencia enorme. Hablamos de un jugador que, con ofertas de Primera División donde atesora una trayectoria intachable, decidió volver al lugar donde fue feliz para tratar de sacar al Pontevedra del pozo de Segunda B. En realidad he sentido una gran envidia por no ser de pleno del Pontevedra.
Y, de repente, he regresado a Salamanca en un plis-plas y he enlazado con la presentación de la campaña de abonados de ayer del CD Guijuelo y con las campañas de abonados de Unionistas y del Salamanca UDS.
El Guijuelo es un equipo simpático para todo el mundo. Lo es. Es un equipo que supo salir de la nada para consolidarse en Segunda B y ser conocido en toda España a pesar de lo que sucedió la temporada pasada. Tengo la suerte de conocer a Natalia González y se de su incansable trabajo y capacidad (de hecho, dicen que llegó a tener pie y medio en el Salamanca UDS, aunque no tengo pruebas de ello). Lo importante es que sigue aportando sus conocimientos necesarios en el CD Guijuelo).
Pero a pesar de todo ello, ver la presentación de la campaña de abonados de ayer me deja un pelín decepcionado. Un simple cartel con los precios, un lema con la palabra volver y un hastag #volverailusionarnos sería aplicable para cualquier club, incluso de menor categoría. Una campaña tiene que llamar la atención y ésta, muy a mi pesar, no lo hace. Podrían haber abierto la campaña directamente sin presentarla ni nada que habría surtido el mismo efecto.
Y ahora pienso en la campaña de abonados del Salamanca UDS. ¿La campaña? ¿Qué campaña? No sabemos si fue aquel vídeo de Volver a ser grandes (Volver a ser grandes, volver a ser la unión, volvemos, volver más fuertes, … y volver, volver, volver a tus brazos otra vez) lo que formaba parte de la campaña o directamente no hubo campaña más que aquel poner entre la espada y la pared a los más fieles de “sólo sacamos 1.000 abonos”. O te abonas o te quedas sin abonarte al club al que llevas abonado treinta años. Un club que hace apenas dos años superó los 6.000 abonados debería exigirse un poco más. Hacer por hacer no tiene mucho sentido. Me cuesta opinar o hablar del Salamanca UDS porque estuve allí y alguien puede pensar que no soy objetivo o que tengo algún tipo de resentimiento y ya os contaré un día de estos por qué. Pero es todo lo contrario y, precisamente porque le deseo lo mejor es por lo que me atrevo a juzgar. Un club como el Salamanca UDS debe dar una vuelta de tuerca más, como lo hizo Óscar Sánchez en su etapa. Debe otorgar al club esa calidad y ese sentimiento que sigue sin llegar. Por supuesto que los 100 fieles están contentos con todo. Por supuesto que hay 2.000 aficionados a la UDS que estarán con su equipo llueva, nieve o haga frío. Pero aquí lo que está en juego no son ni unos ni otros, son los otros 4.000 que estaban hace dos años y muchos de los cuales se han desenganchado y es a ellos a los que hay que echarle el lazo a través de acciones como esta.
Y, por último, está Unionistas. Su campaña, todo voluntad de impactar, tuvo el efecto contrario, el de pasar prácticamente desapercibida. De todas las campañas que han hecho, ésta es la que menos impacto ha tenido y la que más debería haber tenido, pero el juego de palabras y la simbología no han sido acertada, no llegan a ninguno de los segmentos de edad que conforman la afición del club y… mucho menos al resto de la población.
Es un año clave para Unionistas y no por estar en Primera RFEF ni ser el primer equipo charro que ya lo fueron cuando estaban en Tercera. Es un año clave porque no hay un ‘clavel’ y porque por mucho que sigan recogiendo el impuesto a la pequeña y mediana empresa no parece que sea suficiente para cubrir un presupuesto que debe de adaptarse a la categoría.
Por eso el marketing se antoja fundamental y no parece que el equipo haya dado un paso al frente.
Ahora queda esperar al futuro. Ver si son todos capaces de enderezar el rumbo y darle a cada cosa la importancia que tiene.
Y es que está claro que este año ¡Hai que roelo!
