La hora de Perfumerías Avenida, la hora de todos

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Afrontamos un intenso fin de semana, en el que, como decía Carlos Méndez en un tuit, juega el equipo de Salamanca unas semifinales de Euroliga, la máxima competición continental, la que puso en el mapa nuestra ciudad hace ya once años. Mucho ha llovido desde entonces, pero tanto Carlos Méndez como la familia Recio, personificada, sobre todo, en Jorge Recio, ahí siguen, tirando del carro, como decíamos en el último artículo sobre Perfumerías Avenida, sin fisuras, o si en algún momento tuvieran alguna diferencia de criterio, ‘lavándolas en casa’.

Más de una década que se suma a los numerosos años que el equipo lleva dando guerra. Primero por ascender a la máxima categoría, luego haciéndose un hueco en la misma, llegando a alguna final de Copa, siendo subcampeón, hasta que, mediada la primera década de los 2000, el club daba el salto para discutir la hegemonía del entonces “todopoderoso” Ros Casares. Paso a paso, sin volverse locos. Dando pasos atrás sólo para consolidar un proyecto asentado en los miles de aficionados que cada partido se dan cita en Würzburg. Vamos, lo que se suele decir vulgarmente… haciendo las cosas bien.

Todos esos factores le han permitido hacerse un hueco en Europa. Un hueco que no han reivindicado para ellos solamente, sino que lo han compartido siempre, de forma generosa, con toda la ciudad, porque si algo llena de orgullo a sus gestores, es el hecho de tener sus raíces, su tronco, sus ramas y sus frutos, a la orilla del Tormes. Tanto el gerente como los patrocinadores podrían haber dado un paso a un lado tras alcanzar la gloria, pero han seguido luchando por mantener un proyecto. ¿O acaso alguien duda que en cualquier lugar se rifan un patrocinio como Perfumerías Avenida? ¿O existen dudas de que Méndez, de haber querido mantenerse en lo más alto no habría podido optar a algún cargo federativo y ver los toros tranquilamente desde la barrera?

Pero ambos han preferido seguir al frente del equipo de la ciudad. Su equipo. El equipo de Würzburg, el equipo azul, el de todos nosotros. Este fin de semana da igual lo que haga Unionistas. Le quedan partidos para alcanzar el ‘play-off’. Da igual lo que haga el Salamanca UDS. Seguirá vivo y con opciones de salvarse igual. Incluso da igual que el Guijuelo rubrique un más que merecido ascenso. Este fin de semana juega Avenida y toda Salamanca tiene que estar ahí, remando. Y espero que todo esto se me entienda bien. Claro que nos importa lo que hagan Unionistas, Salamanca UDS, Guijuelo, el CD Salamanca FF, los atletas, los ciclistas y todo el deporte patrio, pero si hay algo que tiene que concentrar toda nuestra atención es darle a Perfumerías Avenida ese empujón hacia la gloria. Por dos razones: porque lo merecen y porque se lo debemos por tantos y tantos momentos de gloria que nos han dado.

Desde hace más de una década siguen Carlos Méndez y Jorge Recio al pie del cañón. Pero es que, además, sigue también tras un exitoso periplo por otros equipos la capitana Silvia Domínguez, el eje sobre el que gira una plantilla que está superando un montón de intangibles que han ido surgiendo a lo largo de la temporada. Y lo está haciendo con un título de Copa más en el ‘zurrón’ y con el liderato incontestable en la Liga. Ha sabido, incluso, superar la desacertada decisión de la Federación Internacional para readaptar la competición tras dejar fuera a las escuadras rusas. Esa ausencia es, precisamente, la que hace que tengamos que estar todos a una. No estará el tricampeón Ekaterimburgo. Y, por mucho ambiente hostil ante el Sopron, por muchas cosas que pudieran aparecer en contra, es un momento único, que no hay que dejar pasar. Es un momento para disfrutar y para soñar. Es un momento para que todos vayamos unidos hacia lo más alto.

Porque si algo caracteriza a este equipo, desde aquellos tiempos universitarios, desde aquel primer germen de equipo grande en La Alamedilla es el de nunca bajar los brazos. El equipo ha ganado y ha perdido, pero nunca se ha rendido. Pocos partidos recuerdo ahora en los que el equipo se haya dejado llevar en ninguna de sus etapas. Siempre, siempre, da la cara y este es su momento. El momento es ahora y todos tenemos que ser partícipes. Nadie como ell@s han sabido llevar a Salamanca a lo más alto a nivel de equipo (obviamente, a nivel individual tenemos la fortuna de haber contado con varios campeones que también han tocado la gloria nacional e internacional). Y nadie ha sabido hacerlo sin preparar ningún cisma. Han hecho su camino y hemos tenido la fortuna de poder acompañarlos en el éxito. Es la hora de que sientan nuestro aliento, de que los que no puedan o podamos estar en Estambul nos peguemos al televisor y demos un salto en cada canasta, pongamos algún tapón, robemos algún balón. Ellas seguro que lo sienten y lo van a necesitar en alguna fase del partido. Roberto Íñiguez es un gran capitán, pero cuando lo necesite, ahí estaremos nosotros para pedir ese tiempo muerto necesario o para cambiar a esa jugadora que nota el cansancio.

Y es que Perfumerías Avenida somos todos porque todos estamos representados por Avenida. Vamos con todo y le deseamos toda la suerte pues su suerte será nuestra suerte.

Como diría Calderón de la Barca, “la vida es sueño y los sueños, sueños son”. Toca soñar.