Luis Enrique salva al fútbol en vísperas del Mundial de Catar

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Este domingo comienza el Mundial de Catar. Servidor es muy del Tour como ‘mayor espectáculo del mundo’, pero un Mundial de Fútbol, para la mayoría de aficionados al deporte de mi generación es todo un acontecimiento. Es algo especial que trasciende lo meramente deportivo. Durante un mes realizamos cosas muy extrañas que van desde hacer coleccionables, a un consumo de prensa inusual pasando por enfundarnos las camisetas de nuestras selecciones favoritas o concentrarnos durante todo el día cuando juega España.

Esa generación sufre durante las fases de clasificación, aunque estamos acostumbrados a disfrutar de todas las competiciones importantes desde que tenemos uso de razón. Desde aquel malogrado Mundial de 1982, sí, el de Naranjito, hasta nuestras fechas. Hubo unos años de tener la casi seguridad de que no pasaríamos cuartos, pero es cierto que a medida que se acercaba la cita, la ilusión se desbordaba y donde había molinos de viento nosotros veíamos gigantes a los que creíamos poder derribar con una lanza. Luego ya llegaban esos molinos (Argentina, Alemania, Brasil,) y nos daban una bofetada de realidad. Todo eso sucedió hasta que pusimos una pica en el Flandes del fútbol mundial, con un grupo de jugadores inolvidables bajo el mando de un seleccionado salmantino que nos permitieron tocar la gloria. Éramos los jefes de la banda, no por el resultado, sino por la forma de conseguirlo.

Pero como todo futbolista, aquellos jugadores fueron colgando las botas y el relevo generacional se hacía necesario. Hay dos formas de hacerlo, lentamente, lo que, en ocasiones, se convierte en una larga agonía, o la de hacerlo por las bravas. Ni que decir tiene que Luis Enrique es de los que opta por lo segundo. De Luis Enrique (o Luis ‘Streamer) les hablaré dentro de un párrafo que quiero dedicar a ese denostado Catar.

No quiero entrar mucho en el tema de Catar porque desconozco la realidad y me aburre bastante esa realidad en la que a la hora de la verdad nadie hace nada, pero se pasa el tiempo azuzando para lo hagan otros. Es el Mundial, toca allí y nosotros hablamos del Mundial, es decir, de fútbol. Luego estará el tema político o social, que ya lo tocarán otros. Yo les digo que sueño con ver a España ganar su segundo Mundial y que me gustaría estar presente ya fuera en Catar, en México, en España o en ‘país de nunca jamás’.

Así que vamos con Luis Enrique o Luis ‘Streamer’ o como ustedes lo quieran llamar porque, en el fondo, es la misma persona y a este asturiano se le podrá tachar de cualquier cosa, pero todas las dudas que presentó en su edad temprana como futbolista, se tornaron en una personalidad arrolladora en su última parte en activo y, sobre todo, desde que optara por desarrollar su tarea de entrenador, independientemente de si se tuvo que morder la lengua o no con Messi. Si lo hizo, hizo bien, pues los resultados deportivos de su Barcelona son resultados que para sí quisieran el 99 por ciento de los entrenadores, así que por mucho que lo utilicen para atacarlo no es más que tomar la decisión más acertada para su interés y para el interés del club que defiende.

A partir de ahí, su personalidad se fue acentuando y jamás le ha temblado el pulso a la hora de tomar decisiones que podrían denominarse impopulares. Se le podrán negar muchas cosas a Luis Enrique, nunca que no sea valiente a la hora de decidir y ese es su trabajo. Ser seleccionador es algo único, un privilegio, una suerte, algo solo destinado a los elegidos. Da igual quien sea porque un seleccionador español (imagino que pasará también en otros países) está cuestionado por cualquier cosa que haga. A todos. A unos por blandos, a otros por duros, a unos por llevar a Raúl, a otros por no llevarlo, a unos por apostar por la juventud, a otros por apostar por la veteranía. En el fútbol hay tantos intereses y amistades que siempre van a salir a relucir en estas ocasiones. Luis Enrique lo ha dejado claro desde el principio. Iba a llevar a los suyos e iba a morir con ellos. Se le puede negar el resultado, que las cosas vayan mejor o peor, pero Luis Enrique siempre juega a ir a, por el contrario, siempre busca jugadores al ciento veinte por ciento físicamente, que aporten, busca un grupo estable. ¿Se imaginan convocar a Sergio Ramos y que luego no juegue? ¿Se imaginan el clima que habría con sus ‘amigos’ periodistas? Eso, por poner sólo un ejemplo.

Él ha dejado claro que no quiere farándula en torno a la selección, que quiere gente que haga lo que él quiere y lo haga al mil por mil, sin mirar el carnet, sin mirar la procedencia por mucho que digan. Si lleva a muchos del Barcelona es por algo. También lleva a Carvajal y a Asensio y nadie lo discute. Van los que van y con ellos él muere y los demás deberíamos morir.

Fuera del fútbol, Luis Enrique es un chollo para esa prensa que no deja de atacarle. Siempre da la cara, siempre responde si le preguntan de fútbol, siempre deja titulares y, por mucho que quieran tacharlo de tipo antipático, siempre tiene algún guiño que le hace, incluso divertido, al menos para una parte de la afición. Lo que no hace Luis Enrique es tragar con todo, es permitir que le influyan y en eso no sólo no hay que criticarle sino alabarle.

La gente habla de equipo inexperto y cosas de esas. Yo pienso que Luis Enrique es un visionario y que, dentro de cuatro años, tendremos un elenco de jugadores que ahí sí serán favoritos para luchar por el título. Ahora es un grupo de jóvenes que va a trabajar y aprender. Ojalá en ese aprendizaje se produzcan muchos éxitos, pero estoy convencido que este equipo, si las lesiones les respetan, tendrán un largo recorrido y que a la siguiente cita llegarán maduros. No veo tampoco en este Mundial la posibilidad de hacer una selección que pudiéramos decir que fuera clara aspirante, ni llevando a esos jugadores que los enemigos de Luis Enrique dicen.

Y la última parte que quería tocar. El Luis Enrique ¡showman!, el Luis Enrique ‘streamer’. Desde que hace una semana anunciara su intención de interactuar directamente con sus seguidores o aficionados a través de las redes, media España se ha llevado las manos al cielo. Yo veo un visionario. Veo a alguien que va a tener la capacidad de conectar con una parte que está demandando otros contenidos y alejándose del fútbol. A jóvenes que ven a Ibai y a numerosos youtubers o streamers, que siguen el fútbol americano, la NBA y otros deportes por sus smartphones y que, en cambio se han alejado de un fútbol que mantiene unos códigos del siglo XX y al que quizá, Luis Enrique, esté abriendo al futuro. Ya tienes un suscriptor más.

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