María Hernández, María, ¿por qué no?

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Llevo como doce horas sin creerme la noticia, pero María Hernández es ya nuevo entrenador del Salamanca UDS. El que fuera técnico del Salamanca en la 2012-13 y que ya ocupara su actual cargo en la 2016-17 y 2017-18, vuelve al banquillo del Helmántico tras una salida más que extraña. De hecho, el entrenador charro era cesado cuando el conjunto blanquinegro iba líder, siendo máximo goleador y menos goleado. Verlo para creerlo, pero así fue.

Sin embargo, el fútbol, como la vida, es caprichoso, y la marcha de Antonio Calderón, que no ha podido sacar la nave adelante, muy a su pesar, ha propiciado lo que nadie podía imaginar, el regreso del ‘hijo pródigo’ y una de las pocas posibilidades de permitir que la cada vez más menguada y harta afición del Helmántico, recupere una mínima ilusión, aunque ello dependerá de que el conjunto pueda enderezar un rumbo que le lleva de cabeza a Tercera RFEF. De momento quedan trece partidos por disputar, o, lo que es lo mismo, mucha tela por cortar. Esperemos que puedan remontar y que el equipo salve la categoría. Será bueno para ellos y debería ser bueno para la ciudad tras varias temporadas que deberían hacer reflexionar a sus responsables, a los que no somos quien para reprochar las intenciones, pero tampoco se puede negar que las cosas no han salido y muchas de ellas son, cuanto menos mejorables, y ahí nos quedamos.

A muchos les extrañará el título del artículo, pero he parafraseado uno del blog que un servidor tenía en la edición digital del ya desaparecido El Adelanto. Además, fue de largo, de todos los artículos que escribí, el que más visitas tuvo. También recuerdo una conversación con Juan Antonio Hidalgo y con mi compañero y jefe en aquel momento, Juanjo González, en la redacción del diario respecto a la posible incorporación del entrenador sustituyendo en el cargo a Gorka Etxeberria. Yo recuerdo que no lo dudé y le vi capacitado para salvar una nave blanquinegra que hacía aguas, pero que, en realidad, naufragó por otros motivos, como le sucede en la actualidad al Salamanca UDS, aunque aquí, a la desacertada gestión directiva se una la desacertada trayectoria deportiva. He compartido con todos los técnicos que ha tenido el club desde la temporada 2015-16 y puedo confirmar que han sido de lo mejor que ha pasado por ahí. Al menos el trato conmigo fue excelente, incluidos, por supuesto, Rafa Dueñas, José Luis Trejo o ‘Chiquimarco’, cuya presencia al frente de la nave estuvo marcada por diversas circunstancias, pero sólo tuve apoyo y colaboración de todos ellos. Es más, con algunos presumo de mantener una buena relación al margen del fútbol, entre ellos el propio Calderón, un gran conocedor del fútbol al que no le han salido las cosas en esta ocasión, pero del que ni dudo de su capacidad (demostrada en su ya dilatada carrera) ni de su cariño al club y a su afición. También tengo un cariño especial por Lolo Escobar pues la situación del año pasado fue muy especial y nos permitió entablar una relación especial. Esta semana era cesado en el Mirandés pese a haber cumplido el objetivo durante las 27 jornadas en las que ha estado al frente del club burgalés. Pero el fútbol a veces obedece a parámetros que la razón no puede justificar.

Cito a ambos por motivos obvios, aunque podría citar a todos y cada uno de los entrenadores que han pasado estos años por la entidad a los que aprecio personalmente.

Sin embargo, María reconozco que es especial. En primer lugar, por edad, porque cuando éramos adolescentes, él era un futbolista con una proyección enorme y, a pesar de su juventud, muy respetado en Salamanca, en especial en sus etapas en Salmantino y Ribert. Era de esos jugadores que siempre estaba en boca de mi grupo de amigos, muy futboleros todos de palabra y también de obra. De hecho, alguno llegó a compartir vestuario con el bueno de María. Más adelante, entablé una mayor relación por motivos laborales. Un servidor como ‘plumilla’ y él como entrenador en numerosos equipos, primero como entrenador amateur y ya en su última etapa, en una faceta profesional, con especial éxito en el Guijuelo y con un enorme trabajo en la base del Salamanca y tomando las riendas del primer equipo cuando vivía un momento delicado.

En esta etapa del Salamanca UDS, ya incluso en la 2015-16, cuando Juanfran Ingelmo llevó con éxito al Salmantino a Regional, María siempre estuvo vinculado al club, al igual que Pitu, hasta que, tras la apertura del Helmántico, asumieron las riendas del primer equipo como primer y segundo entrenador. Fue una temporada espectacular la del ascenso a Tercera. Consiguió una plantilla querida y respetada, con jugadores charros que habían salido de la casa. Fue la temporada del regreso al estadio y todo lo que rodeaba al club estaba más relacionado con ser una verdadera familia que con un club de fútbol. Se fue recuperando la afición. La tribuna del Helmántico presentaba cada quince días un aspecto sensacional, y se empezó a disfrutar cada partido, cada gesto, cada acción. Al año siguiente no le dejaron disfrutar el caramelo que le habían puesto y era cesado pese a ir líder. Han pasado más de cuatro años para que se haya producido lo que nadie podía pensar.

No voy a entrar a valorar aquí ningún factor que no sea su presencia en el banquillo del Helmántico. Ya han visto que en fútbol no vale jugar a adivinos ni hay verdades absolutas. Sólo espero que le vaya bien al equipo y a él, por la amistad personal con el técnico y porque si a ellos le va bien, estoy seguro que las lágrimas que vi en algún aficionado el domingo a la salida del partido ante el Arenteiro se convertirán en sonrisas… y también tienen derecho, oiga. Del compromiso, del trabajo y de la capacidad de María, ni una duda. Suerte amigo.