Sarna con gusto no pica

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alba de tormes juan carlos

Los días de descanso se acabaron pronto porque por cuestiones laborales tenía que estar el viernes de vuelta, pero es lo que hay y además me venía bien ya que no quería faltar a la carrera nocturna de Alba de Tormes del sábado. Es la carrera local y me apetecía estar. Además, por si fuera poco, el domingo tenía lugar la carrera de Coca de Alba y, aun sabiendo que era un gran esfuerzo, también quería correrla por lo bien organizada que está y porque hay conocidos involucrados en ella.

Como conté en el artículo anterior era la primera vez que iba a salir a correr tres días seguidos porque estaba preparando algo y esto era, dos carreras seguidas, cosa que no había hecho nunca. Sí he corrido y al día siguiente he participado en una prueba de bici, pero son disciplinas distintas y por si fuera poco conocía de primera mano la dureza de las dos carreras. Las sensaciones de salir a correr lunes, martes y miércoles fueron buenas y por ello estaba más animado de cara al reto, aunque sabía de sobra que iba a tocar sufrir, como así fue después. En Cádiz poco más hice de actividad deportiva porque no había bajado la bici y el mar no estaba muy apetecible para nadar con unas olitas seguidas y molestas. Probé un día y nunca mejor dicho porque algún trago de agua salada di y no bajé más. Sí quedé con Juan (Wislow) a tomar café aprovechando que él se había acercado a Cádiz y lo que son las cosas, coincidimos con Jason y Ricardo, así que un buen rato que pasamos charlando y citándonos para septiembre cuando pueda estar más días por allí, espero, porque el año pasado fue un visto y no visto.

Y llegó el día de la carrera nocturna. Por la tarde bajé pronto para colaborar en alguna cosa y para estar cuando fueran apareciendo los niños de la escuela de atletismo que iban a participar. Me hubiera gustado que fueran más, pero entiendo que es verano, tienen otras prioridades y algunos estaban de vacaciones. Son carreras fuera de la temporada a las que me gusta que asistan, pero sin obligarles. Lo pasaron bien, subieron al podio y tan contentos que se fueron para casa con sus medallas y golosinas.

Así que con los nervios propios de volver a las carreras se dio la salida. No me digáis por qué, pero el primer kilometro, y eso que se comenzaba en llano y después bajando, se me atragantó y las pulsaciones me subieron por las nubes. Así que a sufrir a partir de entonces y quedaban casi 8 kilómetros con las dos `tremendas´, por no decir otra cosas, subidas desde la Puerta del Rio hasta el castillo entre medias. Boqueando y sudando como si estuviera en una sauna, hacía un calor horrible a pesar de la hora, hice el resto de la carrera. Puse mi ritmo, apreté los dientes y para adelante. Cuando llevaba unos 7 kilómetros no tuve más remedio que andar unos metros para recuperar la respiración y que bajaran las pulsaciones, pero después y acoplado a un grupo de otros cuatro corredores locales (Chema, Raúl, Juli y Floren) aguante bien la segunda subida y por supuesto lo que quedaba, que era bajada, aunque la cuesta de la calle Juderías se las traía, otro sofocón más, a falta de 200 metros para llegar a meta. Me costó bastante recuperar, creo que bebí 4 botellas de agua (en carrera no bebo) y tuvo que pasar mucho tiempo para dejar de sudar, pero estaba hecha y a esperar la entrega de trofeos para aplaudir a los vencedores. A los primeros que llamaron fue al club más numeroso, así que algunos compañeros de Alba Running subimos a recoger unos embutidos de los que seguro que damos buena cuenta en una próxima ocasión. No quiero olvidarme de Gabriel y Diego, alumnos de la escuela de atletismo que quedaron primero y segundo de su categoría en la carrera de mayores. Muy bien.

A casa a las 12 de la noche, ducha, cena ligera y a intentar dormir, aunque como no podía me puse a ver la tele hasta las tantas. En ese momento decidí que si me despertaba pronto y tenía bien las piernas iría a Coca de Alba a correr, si no a animarles. A las 7:30 ya estaba despierto y las piernas bien, así que a desayunar y rumbo al pueblo que está a 12 kilómetros. Allí estaban también otros compañeros `repetidores´ de la noche anterior, Marisa, Rafa, Fori. Marta y Sandra (primera en Alba y segunda en Coca, ¡qué nivel!) con los que me hice una foto. También repitieron Richard del Veteranos y Ainhoa del Correcaminos (que risas hace unos años en Macotera con las medallas de rosquillas) que no aparecen en la foto, pero que doy fe de que corrieron en las dos. En la foto aparecen Alberto y Elena del grupo de iniciación y que para ella era su primera carrera. Y vaya estreno, no tenía otra mejor para hacerlo, con lo dura que es empezando subiendo por caminos, con alguna cuesta que se las trae y el aire soplando de cara cuando bajabas con lo que no había mucho beneficio en el descenso. Pero la hicimos, por mi parte mejor que la noche anterior aunque también toco sufrir un poco, y con la labor hecha a disfrutar del resto del día a pesar de que me tocaba trabajar por la tarde-noche (hasta casi las 12) en el teatro. Eso sí, al llegar a Alba paseo con Ana y un par de paradas para tomar algo que yo me lo había ganado por correr los dos días y ella por sufrirme.

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