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Pocas veces esta palabra había tenido tanto significado en un artículo de los que escribo. Han pasado tres semanas desde que escribí el último porque me encontraba en un momento en el que no tenía ni ganas, ni tiempo, ni ideas y esto último sí que no podía solucionarlo. En otras ocasiones la falta de ganas o de tiempo acababa superándolas en un momento u otro del día o de la noche, pero cuando uno se pone a escribir y no sabe que contar, malo. Se habían juntado muchas cosas y decidí que lo mejor era tomarme un descanso, parar, refrescar las ideas y decidir si seguía con los artículos o no porque al fin y al cabo nadie me obliga a ello y es algo totalmente voluntario.

He estado sin salir a correr dos semanas, la bici ya va para tres que no la cojo y hasta he estado unos días en Cádiz y no he quedado con los compañeros del club. Necesitaba desconectar y tratar de recobrar las fuerzas y el entusiasmo por la actividad deportiva. No pensé nunca que un fracaso en al ámbito deportivo me iba a influir en lo personal tanto (también he andado muy liado en el trabajo y en otras cosas personales como una obra en casa que se ha alargado más de lo debido y que, entre otras cosas, nos ha dejado con unas vacaciones reducidas a la mínima expresión).

El fracaso no es propio, porque eso no me dejaría mal, sé hasta dónde llego, donde están mis limites y los asumo perfectamente. El fracaso es el de una idea, el de un grupo que surgió por mi iniciativa (así de claro he de decirlo) hace casi diez años y que se ha ido disolviendo en los últimos tres, hasta el punto de que ya nadie quiere hacer nada por salvarlo. La culpa no es de nadie en particular, es de todo el grupo (y yo soy parte de él) y es lo que me ha costado entender y si nadie quiere apostar por darle un empujón, pues hay que dejar que termine y desaparezca. Si he de ser realista yo seré de los menos perjudicados por mucho que me duela su desaparición, porque ahí está el grupo de iniciación a la carrera, mi club de Cádiz o la escuela de atletismo (la foto del artículo es con los que acudieron a Valdemierque) para seguir yendo a las pruebas con sus colores. ¡Vamos, que tengo para elegir! Me da pena por todos aquellos que solo tienen esa camiseta, pero bien pensado tampoco es que se haya hecho mucho por su parte para continuar. ¡Entre todos la matamos y ella sola se murió! Por cierto, y eso si quiero que quede claro, aporté varias ideas para intentar su continuidad y ni siquiera se han debido tener en cuenta porque nunca recibí contestación, lo que avala todavía más lo dicho anteriormente.

Y como en la práctica sigo siendo miembro del grupo en lo que no desaparezca del todo, o me echen, llevé la camiseta en la carrera de Valdemierque, aunque algunos de mis compañeros ya no lo hicieron así y ni siquiera se inscribieron con el nombre del club. ¡Qué ironía subir al podio como grupo dos veces, sabiendo que está a punto de desaparecer!, pero me di ese gustazo. Y dos paletas de ibérico que nos llevamos y que junto al embutido con el que nos obsequiaron en la carrera de Alba, que por cierto sigue en las dependencias del ayuntamiento porque los que deben recogerlo no lo han hecho todavía y no será porque no me he encargado de decirlo, darían para una buena merienda de despedida y cierre. En fin.

Y basta ya de penas que hay que seguir adelante. Lo dicho, un paréntesis deportivo por distintos motivos, que termino este domingo pasado cuando de nuevo me calcé las zapatillas y salí a correr por Cádiz. Iba a hacerlo media hora, pero como me sentía más o menos bien, al final la duración volvió a ser la habitual de una hora. Eso sí, con agujetas en los cuádriceps estuve el resto del día. Nadar ya vernos si me da tiempo porque la estancia en Cádiz esta vez es muy corta por cuestiones laborales de Ana, y en cuanto a la bici espero el próximo sábado volver a salir con los compañeros de Alba y con la bici de montaña, que ya no recuerdo la última vez que la cogí. A ver si se apiadan un poco de mi.

Y con la vuelta después del breve descanso, también lo harán el resto de actividades de las que me ocupo y de las que iré dando cuenta en próximos artículos y así por precaución sigo dejando temas pendientes, no vaya a ser que la falta de ideas no esté ligada a las otras causas y de esta manera tendré cosas sobre las que escribir.