Y sin «embargo»… te quiero (Y te quiero «sin embargo»)

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Estadio Helmantico 01

La verdad es que hoy me he levantado muy musical. Y es que estoy “enamorao de la vida… aunque a veces duela”. Pero lo cierto es que la canción que me viene a la cabeza estos últimos días es la de “no debía de quererte, y, sin embargo, te quiero”. No me digan por qué, pero la palabra ‘embargo’ se ha convertido ya en parte de mi ser desde que hace un par de días mucha gente la utilizara como si estuviera llegando el mismo ‘apocalipsis’. Y cuando hablo de embargo me refiero también a la ausencia de, porque lo que consiguen, unos y otros, los que atacan y los que se defienden es que el resto acabemos por desengancharnos, por aburrirnos de un tema ya manido y recurrente y por no creernos nada.

En mi época más activa en la prensa diaria, siempre recuerdo que había un medio que, en Navidades, con motivo de la apertura del mercado de invierno entrevistaba a los jugadores que no tenían apenas minutos. No jugar suele provocar en los futbolistas un malestar importante, pues, en el fondo, lo que quieren hacer es eso, ser protagonistas en el césped. Bueno, pues la estrategia de ese medio (que, en ocasiones utilizaban otros, aunque de forma más esporádica) era preguntarle que si llegaba una oferta de tal o cual equipo si estaría dispuesto a marcharse. También lo hacían con los canteranos, que no sé por qué, pero siempre tenían ofertas de las mejores canteras de España. Lo cierto es que al final, ni unos ni otros acababan saliendo del club de origen, pero durante los periodos de parón se convertían en la comidilla, en el ‘salseo’ que se diría ahora. Como una vez me dijo un técnico respecto a otros entrenadores y muy aplicable a este caso… “muchos hablan de tener ofertas y las únicas que tienen son las del supermercado”. Pues creo que era aplicable a esos futbolistas, pero daba igual. Acaparaban el foco. El periódico de turno estaba en boca de todos y, me da la impresión, que es de lo que se trata al final y que llenar páginas o espacios a veces es más importante que el propio contenido. ¿Es mentira? Pues no. Lo cierto es que a veces da igual si no hemos contrastado la información sobre el futuro de Mbappé o el fichaje de Lewandowski. Se suelta y luego, si hay que dar otra distinta, pues se da, sin el más mínimo pudor.

Lo cierto es que el paralelismo entre la clase periodística y la política es cada vez más grande y, lo que es peor, tan grande como la falta de credibilidad que se está instalando en una profesión que muchos amamos. Porque si a mí me preguntan si me iría a un medio de tirada nacional ganando diez veces lo que gano ahora. ¡Cómo voy a decir que no! “¿Si te viene una oferta del Real Madrid estás dispuesto a salir de la UDS?”. Hombre, pues menos mis queridos Sito y Balta (incluso ellos), probablemente el resto de futbolistas dirían que sí. Hasta yo, que tengo poco de madridista, me iría aunque fuera para llevarle el botijo a Benzema y a Modric. Son preguntas ‘ventajistas’. “¿Sueñas con ganar Roland Garros?” –a una joven promesa del tenis-. Pues claro. ¿Quién no?

Por eso, a pesar de que sin ‘embargo’ te quiero igual, la incredulidad se instala en la gente, que no deja de consumir el producto, pero que no le da la más mínima credibilidad. Estos días, nadie sabe la verdad, pero los aficionados la aprovechan para sacudir al rival a través de comentarios públicos perniciosos.

Y es que, como es un habitual por estas fechas, los supuestos ‘embargos’ (que no seré yo quien ponga en duda) al Salamanca UDS se convierten en la noticia ‘del siglo’. Supuestamente corresponden a denuncias de jugadores cuyos representantes (la AFE en este caso) buscan asegurarse el cobro de lo que corresponde a cada futbolista. A eso se suele unir el proceso judicial de algún acreedor que, ante el incumplimiento de pagos, solicita de forma judicial el pago de lo adeudado. Creo que es algo que ha sucedido en los últimos años en el Salamanca UDS, una práctica que debería de intentar eliminar la entidad blanquinegra para evitar el descrédito que supone y la vergüenza que hace pasar a muchos de sus aficionados, cada vez más desencantados. Pero también es cierto que el club va haciendo frente a sus pagos y que, de momento, no ha habido mayores consecuencias o consecuencias que no haya ido subsanando el club a medida que los problemas pasaban de eso, meros problemas, a problemas acuciantes. Siempre aparece el pago y esperamos que, si eso sucede, siga siendo igual, aunque deseamos que deje de ser una norma de conducta como lo ha sido estos años.

Sin embargo, también es cierto que esos supuestos problemas no son exclusividad del Salamanca UDS, que la mayoría de los clubes acumulan retrasos, ya sea con futbolistas, proveedores u otras entidades y en ningún sitio se le da la dimensión que aquí, en Salamanca. Desde fuera parece, incluso, que algunos medios, aun sabedores del resultado final y de que todo se va a solucionar, disfrutaran sobre manera de dar esas noticias. Cierto que es su trabajo y no se puede criticar por ello, pero que en algunos lugares se nota inquina hacia este club, pues también es verdad (y no niego que el club tiene parte de culpa de que así sea). Lo mismo puede suceder en otros medios con otros clubes.

Aquí supuestamente (digo lo de supuestamente porque yo no lo puedo probar. No pretendo otorgar más veracidad ni menos) una comitiva judicial lleva una citación o requerimiento a un sitio. Curiosamente se enteran algunos medios de comunicación. Curiosamente esa comitiva tira la citación a través de la trapa y, los medios aprovechan para trasladarlo al público. No sé. Un proceso un tanto extraño. Seguro que los señores del Juzgado tienen otras formas de hacer llegar la citación al club, pero si esa es la correcta, pues bueno, la compramos también. Y seguro que, si eso es cierto, que no seré yo quien lo dude, habrá miles de empresas donde suceda lo mismo y se ve reflejado en los medios. Como me decía ayer alguien, empresas infinitamente más potentes que el Salamanca UDS. Es como cuando anualmente sacan la lista de morosos y la UDS sale como el principal deudor salmantino. Incluso los que dan al club por desaparecido lo resaltan pese a que no parezcan compatibles ambas posturas. Es como si alguien quisiera patear el culo a una persona en el trasero de otra.

Esta vez la respuesta del Salamanca UDS no se ha hecho esperar, pero, como ya ha sucedido en ocasiones, parece bastante ambigua. El club lleva años siendo objeto de las iras de muchos ‘enemigos’ instalados en grupos de poder (al menos social y comunicativo) y de acusaciones que son auténticas aberraciones sin que en este país nadie haga nada. Puede ser también que el club tampoco haya hecho lo suficiente. Desde diversos foros le acusan gravemente a su propietario de blanquear dinero a través del club. En un diario de tirada nacional llegaron a hablar hace unos años, incluso, de narcotráfico. Auténticas atrocidades que nadie, ni ha llevado al juzgado ni ha podido demostrar. Yo lo desconozco y no es mi labor, pero si tuviera pruebas de tamaño delito sería el primero en personarme en la fiscalía o en un juzgado. En el último caso (acusaciones de narcotráfico), si quieren, un día les puedo contar detalles, porque fui testigo directo del proceso. Creo que el club no hizo lo suficiente, o si lo hizo, lo desconozco. Creo también que no habría conseguido nada, pues, por desgracia, la libertad de expresión mal entendida (la de decir lo que a uno le venga en gana sin necesidad de probar o demostrar), está igual o más protegida que la propia libertad de expresión a secas.

Ahora el club amenaza en un comunicado con “emprender acciones legales a quién o quiénes resulten responsables”. No especifica quiénes van a ser los acusados, por lo que deberían ser más claros. No sólo más claros, sino que desde ya deberían hacer pública la demanda y que no dé la impresión de que “sí, pero al final no”, que ha venido sucediendo otras veces. Y esperemos que esos pleitos legales arrojen luz a una situación que trasciende mucho más allá de lo que es un club de fútbol, pues golpea de lleno en la ilusión de sus sufridores aficionados que “y sin ‘embargo’” siguen amando profundamente a sus colores. Si es verdad que lo demuestren unos y lo reconozcan otros y, si es mentira, que, cuanto menos, a los que lo difunden sin pruebas les saquen los colores.

Autor

Periodista y comunicador. Licenciado por la Universidad Pontificia de Salamanca.