En el modelo pedagógico ignaciano, propio de los colegios de la Compañía de Jesús, partimos del contexto para plantear experiencias educativas bien adaptadas al alumnado, que promuevan la reflexión sobre lo que aprenden y que lleguen a la persona a la acción. En San Estanislao de Kostka, como en el resto de colegios, este contexto cambia
despacio y nos vamos adaptando a él progresivamente. También es habitual que cada poco tiempo tengamos que adaptarnos a los cambios legislativos que nos van planteando los diferentes partidos en el gobierno. Hasta hace
dos años este era el marco donde trabajábamos. Para lo que no estábamos preparados era para el cambio de contexto ambiental que iba a tener lugar, la pandemia producida por un coronavirus, que nos obligó a encerrarnos en nuestras casas de un día para otro. Todo el planeta afectado por un «agente infeccioso» invisible que paralizó la dinámica mundial.
Concretamente en nuestro colegio, después de unos días de desconcierto y gracias a la alta capacidad adaptativa del personal de administración y servicios, del profesorado, del alumnado y de sus familias, pusimos de nuevo el curso en marcha. Un cambio de contexto radical que nos sacó de las aulas, de los patios, de los pabellones, de los talleres, y nos llevó al mundo virtual. Pudimos observar una nueva brecha entre las familias, la digital, que nos mostró grandes desigualdades dentro y fuera de nuestro centro y de nuestro país. A esto también tuvimos que dar respuesta local,
cubriendo las necesidades de las familias que no tenían los recursos tecnológicos necesarios para este nuevo escenario.
2020 fue el año de las renuncias, de las cancelaciones de festejos, de la anulación de pruebas deportivas y cómo no, de mantener la distancia social también en la familia. Fue el año de las pérdidas, de ellas, las más dolorosas, las de los miles de personas que perdieron su vida por la COVID-19. En los centros educativos supimos convivir con las medidas sanitarias que nos permitían llevar a cabo las clases presenciales lejos de los contagios que pudieran paralizar nuestra tarea educativa.
Recuerdo las grabaciones de vídeos para las clases, las clases virtuales, las tutorías online, las reuniones virtuales del claustro, y aquellas en las que a través de las pantallas nos reuníamos virtualmente, cada uno desde su casa, para tomar un aperitivo compartido a través de la red.
Caímos en la cuenta de lo que era verdaderamente importante, le dimos valor a cosas pequeñas que, por cotidianas, nos pasaban desapercibidas. «Vamos a salir mejores» gritábamos. ¿Será verdad, o volveremos a exigir con vehemencia aquello por lo que durante el confinamiento dábamos gracias? ¿Perderemos la empatía que nos llevó a valorar lo que los demás hacen por nosotros cada día? ¿Seguiremos viendo como héroes y heroínas a las personas que estuvieron en primera línea?
Personal sanitario, personal de las residencias de ancianos, personal de supermercados, de funerarias, transportistas, profesorado, personal de farmacia… Y ahora, en 2021, el virus sigue ahí. Poco a poco y después de varias olas de contagios, se comienzan a retomar las actividades como esta prueba deportiva, nuestra querida San Silvestre Salmantina. Cuánto echamos de menos durante la pandemia hacer deporte y cuánto pudimos valorar las carreras que se organizan aquí y allá y que a tanta gente convocan. Gracias a Dios podemos retomar, aún con especiales medidas sanitarias, esta magnífica carrera con la que cerramos el año deportivo salmantino.
Deseo que en este 2022, que tenemos tan cerca, mantengamos la consciencia bien despierta para escuchar los mensajes que nos manda la hermana-madre Tierra y que nos invitan a cambiar nuestros hábitos de consumo.
Que seamos capaces de sentir con los demás y que nuestras acciones, nuestras formas de vivir, nos pongan al servicio de la humanidad, desde las personas más cercanas, hasta las más lejanas. Que los valores del deporte, esfuerzo, perseverancia, humildad, compañerismo, rijan nuestro día a día.
Juan Antonio Vicente García
Finalmente la XXXVIII San Silvestre Salmantina no pudo celebrarse el día 26 de diciembre de 2021 debido a la pandemia Covid-19.