Comercio salmantino: Calzados Gran Vía

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Hoy hablaré de uno de los negocios más emblemáticos y conocidos de España. Con casi 100 años de historia y conocido como Almacenes Tejisa hoy conoceremos un poquito la historia de las cuatro generaciones que han estado dedicadas a la fabricación y venta del calzado.

Los orígenes se remontan a 1926 cuando Don Teodoro Jiménez Hernández comienza su andadura en el mundo del calzado con la fabricación de alpargatas en Peñaranda de Bracamonte.

Con una fábrica a pleno rendimiento con 100 empleados y sirviendo mercancía a toda España, nadie esperaba que con los duros años de la “Guerra Civil Española” avecinarían tiempos muy duros para la empresa.

La familia de Teodoro tuvo que sortear y reinventarse durante la Guerra Civil y en época de adversidades tuvo que dedicarse hacer trueques para mantener viva la fabricación de calzado y a sus empleados.

En 1939 llegó el fatídico polvorín de Peñaranda, una tragedia que sacudió a todo el pueblo. Un domingo hizo parada en la estación de trenes un convoy cargado de amonal que debido al calor que hacía ese día saltó por los aires llegando a detonar el polvorín que se encontraba en la misma estación con 300 toneladas de bombas.

Tal fue la magnitud de la explosión que destruyó casi todo el pueblo con más de 1.000 viviendas derruidas, 100 muertos entre los que se encontraba María Ruipérez, mujer de Teodoro Jiménez hijo y segunda generación, 6 obreros de la fábrica que estaban realizando labores de limpieza y 1.500 peñarandinos heridos y la fábrica de Teodoro quedó reducida a escombros, lo cual supuso un duro golpe para la familia y en especial para el joven Teodoro que le afectó de tal manera que quiso abandonar el negocio.

Los ánimos de Don Teodoro fueron fundamentales para que su hijo continuase con la fábrica de calzados.
Teodoro hijo fue todo un ejemplo de superación ante tanta adversidad y aunque nada era fácil en esos momentos puso todo de su parte para seguir con el negocio familiar. Una vez que recuperan lo que se pudo salvar de la explosión lo llevan a diferentes locales donde seguirían con la fabricación.

En los cuarenta consolidan la venta a grandes almacenes y su fabrica era visitada por gente de toda la provincia para comprar su género. Son años de crecimiento, beneficios y ampliación de plantilla.

Una vez que descartan la posibilidad de volver a levantar la fábrica, Teodoro comienza a pensar en comprar terrenos de titularidad municipal que iban a ser subastados por el Ayuntamiento, pero una vez que conocen el interés de la familia Jiménez quieren aprovecharse y les suben el precio. Al enterarse de esto Teodoro abandona la idea de compra y decide trasladarse con su familia a Salamanca e invertir en 1948 en la compra de 18.000 metros cuadrados y levantar aquí su fábrica. Situada en el Alto del Rollo en las calles Colombia y Filipinas y con 530 empleados al frente se convierte en una de las 6 empresas más importantes de España. El nivel de producción era tan alto que podían vender por toda España, en 1950 a Finlandia las zapatillas modelo Confortable y a Yugoslavia todo tipo de zapatillas.

Una vez que fallece el fundador su hijo Teodoro constituye una Sociedad Anónima para dar mayor cobertura al negocio dando lugar a la famosa fábrica TEJISA, en 1944 sería patentad la marca.

La gran variedad de artículos les mantiene posicionados entre los mejores llegando en los años 70 a conseguir en exclusiva el poder vender las zapatillas Victoria, consiguen vender más de 400.000 zapatillas camping y 5 millones de esclavas por toda España.

La familia Jiménez consigue mantener abiertas tres tiendas en la ciudad en diferentes ubicaciones. Los lugares elegidos serían en la Plaza San Julián, San Justo y Plaza de la Fuente.

Una vez terminada la carrera de Ingeniero Industrial Teodoro Jiménez en el 1962 y como tercera generación de la empresa continúa la saga familiar.

Paralelamente a la fábrica Tejisa la familia Jiménez tenía un almacén de calzados en la Plaza San Julián que se llamaba Calosa y fue el precursor de lo que en la actualidad Calzados Gran Vía 40.

A pesar de que Teodoro cuenta con 84 años, sigue a diario yendo hacer sus quehaceres a la empresa que se sitúo años después en Gran Vía 40 y que es la zapatillería más importante de la ciudad. Hay que destacar la amabilidad, educación, disposición en todo momento que Teodoro ha tenido al contarme como han ido aconteciendo los hechos en estos casi 100 años de andadura familiar.

A día de hoy la empresa está regentada por la cuarta generación, Teodoro Jiménez que quien lo conoce sólo tiene buenas palabras hacía su persona. Su padre con mucho cariño hacía su hijo, me dijo: Begoña quiero que destaques que «Teo desde los 28 años que lleva trabajando en Calzados Gran Vía 40 y que ha sido y es el alma de la tienda, su gran disposición, amabilidad con el cliente, profesionalidad en el sector y la sabiduría heredada por su padre y abuelo han hecho que pueda ofrecer a sus clientes el mejor producto del mercado de fabricación española«. Que decir de Teo que lo conozco de toda la vida y que es una fantástica persona y trabajador incansable. Padre e hijo formaron la sociedad juntos en el año 2000 y a día de hoy sigo dando las mismas satisfacciones que cuando empezaron porque el trabajo bien hecho siempre tiene su recompensa.

A pesar de la competencia existente cuentan con un público fiel que ha pasado de generación en generación.
A la familia Jiménez le deseo que siga por décadas manteniendo este magnífico comercio que sigue vistiendo de manera casual a todos sus clientes tanto de Salamanca como de otras partes de la provincia. En la zapatería encontrarás calzado para todas las edades y cientos de modelos que te sorprenderán por su diseño, textura y originalidad.

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