Historia y curiosidades de los coches Hot Wheels

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Sin importar en qué año hayas nacido, de seguro has escuchado o jugado alguna vez con un pequeño coche de la marca Hot Wheels. Estos juguetes ya pertenecen a la memoria colectiva, a la nostalgia de las generaciones, tanto que en la actualidad hay bastantes coleccionistas. En el año 2000, el coche 1969 Pink Rear-Loading Beach Bomb, un  modelo muy raro que tenía un valor de 175 mil dólares se vendió por $72,000 en una subasta, esto porque solo se fabricaron dos prototipos que nunca llegaron a la producción en masa.

¿Cuánto pagarías por un ejemplar único de esta fantástica línea de autos en miniatura? Sin duda, vale la pena coleccionarlos y conservar el aire de la infancia en una repisa repleta de recuerdos con los amigos y familiares. La velocidad y emoción que todos los niños sentían al recibir de regalo algunos de los sets o pistas definen el comienzo de una gran pasión por los autos. Más que un juguete, fue una inspiración que movió al mundo.

El comienzo de los Hot Wheels se sitúa 1968, hace más de medio siglo. En ese tiempo el mercado lo dominaba Matchbox, pero con una producción muy convencional y nada creativa, ya que usaban llantas y ejes de metal, lo que hacía que sus autos fueran pesados, gruesos y lentos. Poco después, Elliot Handler, inventor y cofundador de Mattel, en colaboración con el diseñador de juguetes Harry Bentley Bradley (el creador de la muñeca Barbie), decidieron cambiar el diseño de los coches de juguete, con la finalidad de hacerlos más realistas y veloces.

Gracias a este reto que se propusieron en aquella década, el grupo de creativos de Mattel logró revolucionar la forma de hacer coches a escala, aunque al principio parecía una mala idea, pero de inmediato tuvo una respuesta muy favorable. Elliot Handler y su esposa Ruth Handler, cofundadores de la empresa, apostaron todo por los cochecitos y contrataron a los diseñadores de las grandes empresas como General Motors y Ford para que ayudaran en la producción, es por eso que los Hot Wheels tienen la peculiaridad de tener un detalle realista e impecable que llama la atención de los más pequeños y grandes de la casa.

El éxito nunca viene fácil y las ideas nuevas a veces carecen de apoyo, pero creer en ellas y llevarlas a cabo asertivamente rompe con todos los estándares y abre caminos diferentes. Hoy en día nos encontramos con más de 20 mil diseños distintos de Hot Wheels (se suman unos 130 cada año) y por cada segundo que pasa se fabrican 17 Hot Wheels, al año esto representaría cerca de 519 millones de juguetes.

El secreto en la producción de los Hot Wheels es que pivoteraron una idea con otra para crear algo original y único. Resulta que Mattel también tenía proyectado fabricar una guitarra de juguete que nunca perdiera la afinación, pero al final no se llevó a cabo porque era difícil y costoso. Entones, aprovecharon las cuerdas para implementarlas en los ejes de los coches, para que así tuvieran más estabilidad y velocidad. Esta idea logró posicionarlos en el mercado y vencer a la competencia. Otro de los materiales que utilizaron, a diferencia de Matchbox fue el plástico y el mecanismo de camber (inclinación), para fabricar las llantas de los autos y que pudieran ir en línea recta.

¿A quién no le gustaría tener un auto a escala de un modelo fielmente basado en un coche real? La primera colección de Hot Wheels se llamó ‘The Sweet Sixteen’ y se presentó en la Feria Internacional del Juguete de 1968, este primer set contenía 16 modelos, muy parecidos a los coches reales, entre algunos de autos que tomaron en cuenta para sus diseños están el Custom Mustang, Camaro, Barracuda, Firebird, Cougar, Corvette, El Dorado, Thunderbird, Dodge Deora Concept y Volkswagen Beetle. Luego, un gran plus que añadieron al paquete fueron las pistas de color naranja, que podían combinarse para crear circuitos originales.

Como sabemos, el tiempo pasa, y lo que antes divertía ahora ya no tanto. En la actualidad, las marcas de juguetes compiten con los videojuegos, por lo que también los Hot Wheels se han pasado del formato físico al virtual, para no quedarse atrás. Hasta la fecha han desarrollado más de 10 videojuegos, así como también series y películas. En lo personal, a mí también me gustaba jugar con carros a escala. Se podría decir que era fanática de los Hot Wheels, imaginaba y creaba mis propias historias de niña, aunque me ha faltado más pasión por los autos en miniatura como para coleccionarlos. Nunca es tarde para iniciar en este afán que ha cautivado a bastantes familias, sus diseños únicos y detallados te transportan nuevamente a los momentos más felices de la infancia.

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Autor

Melissa Nungaray (Guadalajara, Jalisco, 1998) es escritora, editora y promotora cultural. Dirige la revista digital En la Masmédula (www.enlamasmedula.com) y colabora en diversos diarios digitales. Licenciada en Lengua y Literatura Hispánicas por la Universidad Autónoma del Estado de México. Es autora de los libros de poesía Raíz del cielo (Secretaría de Cultura de Jalisco/Literalia, 2005), Alba-vigía (La Zonámbula, 2008), Sentencia del fuego (La Cartonera, Cuernavaca, Morelos, 2011), Travesía: Entidad del cuerpo (La Zonámbula, 2014) y la plaquette El cuerpo descansa en algún lugar (La Tinta del Alcatraz, 2022).