Aderezando magia
El calor de la mesa ovalada,
el olor del tostón cuchifrito,
el sabor tan auténtico de la magistral crema de marisco.
Aquellas anguilas largas y engalanadas de perlas.
El arbolito de Navidad con sus adornos antiguos y las bolas con cara de chinitos.
La magia de la noche y la pasión de la comida.
El niño Jesús en su pesebre sonriendo porque está alegre
Alegres nosotros, esos niños felices que soñaban con muñecas y fuertes.
El suelo de mármol negro y la terraza con frío y nieve algún año venidero.
Panderetas rozando el codo y mano, y zambombas compradas en los puestos de los mercados.
Los turrones artesanos junto al capón y polvorones.
Ahora la Navidad se ha roto, se rajó el cristal de la bola de nieve.
Cada año cuando ya no están, el corazón se desgarra y otro poco muere.
Quebró esa parte
y la otra intenta sobrevivir para regalarles con todo su amor todo lo que ella recuerde.
