Consumismo compulsivo, enfermedades y guerras

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La llegada del conflicto del gas y la guerra declarada por Rusia a Ucrania han traído múltiples lecciones para occidente. Quizás la más importante sea que el sistema de consumo, la política de “usar y tirar”, que ha imperado en
los últimos años, es inmantenible. Si seguimos este ritmo de gasto: petróleo, gas, agua, alimentos, etc.; vamos a
tener que hipotecar nuestras libertades y ser pasto de los deseos imperialistas orientales. Cada país juega con
las cartas que tiene, y en este caso, el gas es el origen fundamental de la discordia.

Pero no se queda en ese aspecto el análisis de la situación, los incendios que están asolando a varios países, son un reflejo del derroche y la desidia de muchos campos. Hace unos 50-60 años, esos montes, ahora abandonados, eran los que calentaban los hogares en invierno, se aprovechaban para alimentar al ganado (las cabras, las ovejas, las vacas), los cuales eliminaban la maleza, y así evitaban la mayoría de los fuegos. La comodidad del uso de los carburantes ha propiciado esos desastres ecológicos.

En el origen de los incendios también es necesario resaltar la maliciosa intención, en la mayoría de los casos, de
la mano del hombre por intereses como: la explotación de la madera tras los fuegos, el uso posterior de los terrenos para la construcción, el pastoreo de ganados, u otros. Lamentablemente en los pocos casos que se demuestran los culpables de la quemas, los castigos no suelen hacerse públicos para escarmiento general. Cada vez más existen también comedores compulsivos,

Dr. I. Oliva Oliva

Boletín informativo: Asociación Cultural «Amigos de Macotera», nº 200.