El Hilo Rojo del Destino

- en Firmas

Las manos se unen, los dedos se entrelazan, las miradas queman, los corazones tiemblan…
¿Cómo puede ser tan increíble la conexión?
Ese sentimiento que parece un volcán en erupción y que quema tanto que quieres una y otra vez. Es algo diferente, maravilloso…
Sientes que tu corazón pertenece completamente a esa persona y el de esa persona a ti.
La conexión no es algo que solo se siente cuando tienes una pareja, la puedes sentir con tu mejor amigo o como lo llamo yo, el hilo rojo del destino. Este, es un mito de Asia oriental el cual dice que existe un hilo rojo invisible entre dos personas. Puede estirarse, pero jamás romperse.
Es una gran suerte encontrar a esa otra persona que complementa el hilo rojo del destino. Es algo que aparece sin buscarlo.
Una historia lejana pero tan cercana al mismo tiempo. Nos vimos, pero no nos conocíamos. Cuando la puerta se abrió, comenzó el viaje en barco. Dulce y maravilloso. Aunque a veces con oleajes. Pero cuando las estrellas aparecieron para iluminarnos y la luna fue testigo del cariño… La calma serenó nuestros corazones, una historia de amor comenzó entre los dos.
La complicidad, la «casualidad» denominada destino, las miradas, las sonrisas… Todo encaja a la perfección, como si de un puzzle se tratase.
Esos abrazos que reviven y esas manos que se juntan como una explosión de fuegos artificiales.
¿Y sabes qué? Es distinto, es lo poco convencional, pero… ¡Qué más da!, ¡Somos felices!
La sociedad de hoy en día, mira lo de fuera; tu estatus social, tu apariencia, tu economía o de dónde perteneces para saber si eres conveniente o vas a ser alguien diferente que no quieren en su vida por si en algún momento acabas siendo tú el que logres tus sueños y no ellos.
Es así queridos y queridas… Así es el mundo en la actualidad; una hipocresía, un baile de máscaras…
Como decía Charles Chaplin…
«La vida es una obra de teatro que no permite ensayos… Por eso, canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida… Antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos»
Pero, aunque no se crea, lo auténtico es lo que permanece. Por eso nosotros estábamos destinados a conocernos en esta vida.
Porque lo real es lo único que durará siempre.
Jamás debemos de dejar de ser como somos. Aunque hayamos sufrido, aunque hayamos cometido errores… Eso nos ha hecho más fuertes y valientes.
No me importa lo que piense el resto, no me importa lo que digan y critiquen. Vamos a aprovechar y disfrutar la vida a nuestra manera, sin hacer daño a nadie.
Que el telón si tiene que bajar, que baje. Pero que nuestra obra jamás finalice y perdure en los tiempos…

Autor

Escritora, poetisa y futura periodista. Amante de todas las artes.
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