Familia o trato

- en Firmas
Familia recurso

Hablar de la familia sin caer en los tópicos y hacerlo desde la claridad y la transparencia requiere primero que presente mis influencias, todas ellas condicionan mi análisis de la realidad y por supuesto de la familia.

He sido educado en el Humanismo Cristiano y he explorado en mi desarrollo personal y profesional en la Educación Transpersonal y el Mindfulness. Ejerzo como Abogado y se me puede describir como lo que algunos denominan católico practicante.

Hechas las presentaciones te invito, cualquiera que sea tu filtro mental a dedicar unos minutos de tu vida a reflexionar sobre la Familia cualquiera que sean tus influencias y creencias.

Practico la familia multiespecie y considero miembros de mi familia tanto a los que estamos, dos hijas, una madre y un padre, como a los que no están, dos abortos, así como Capitán y Madison, dos bichones maltés. A todos nos une lo mismo, un tiempo compartido, en principio, algo común a todas las familias, es decir, un tiempo de vida en comunidad.

El uso compartido del tiempo puede dar lugar a otras fórmulas de convivencia, otros “tratos”, por lo que será necesario diferenciar a la Familia de los diferentes “tratos”, que han surgido y surgirán a lo largo de la historia para compartir el tiempo, preciado patrimonio al que consideramos puro oro a decir de la expresión que todos conocemos. Si el uso compartido del patrimonio tiempo no define a la familia lo que sí está claro es que es el “trato” que más ha durado en la historia, ha llegado a nuestros días y levanta pasiones tanto a favor como en contra.

Ahora se habla de modelos de familia, es decir, que existen “tratos” que quieren llevar la denominación familia como muchos vinos aledaños a las denominaciones de origen que pretenden llevar en su etiqueta la “denominación” y, no, como bien nos podría explicar un enólogo, no es lo mismo un Rueda, que un Gumilla, que un Ribera del Duero o un Rioja y menos aún un vino de mesa que se quiera colar en la “denominación”.

La Familia tal y como se configuró por la naturaleza ha sido reconocida por los antropólogos en todas y cada una de las civilizaciones pasadas y presentes como algo consustancial al desarrollo humano. Desde que superamos el cerebro reptiliano, siempre en presente, sin memoria, lo que llevaba a devorar sus propias crías y gracias al cerebro límbico tenemos memoria y reconocemos a nuestras estirpes parece ser que el animal que llevamos dentro entendió como la mejor forma de vivir, la de hacerlo en familia y en agrupación de familias que algún estudioso bautizó como sociedad lo que antes era un poblado o aldea.

Al tiempo compartido se une la supervivencia y la convivencia como elementos del “trato” y es por eso que muchos “tratos” demandan su denominación de origen como Familia y como veremos no logran pasar la prueba de pureza como la plata y el oro, que para ser denominados y considerados como tal deben mantener una aleación o pureza determinada y es que no es oro todo lo que reluce.

La medicina china dice que el mundo está compuesto de una energía o Qi o fuerza de vida que debe mantener un equilibrio entre lo que denomina el Ying y el Yang. Lo dejamos aquí. Nos quedamos con lo de la energía, que está muy de moda.

La Familia es una energía muy concreta, pues está compuesta por unos progenitores y su descendencia natural, tal y como lo concibió la misma Naturaleza. Aquí la mano del hombre y la mujer poco o nada hacen salvo poner nombres a las cosas, circunstancias o situaciones según conveniencia o interés del momento. Lo Natural es lo que es, con o sin etiqueta.

Algunos “tratos” comienzan a tener un desencaje con la Familia cuando de energía se trata. Para evitar la discriminación algunos tratos tiran del Amor, más bien, de los sentimientos que asemejamos al Amor. Aducen que lo importante es lo que uno siente. Es decir, atender, como principio básico, a cómo te sientes. Y aquí comienza entonces una batalla por llevar al centro de la vida los sentimientos como expresión real de lo que somos. El sentimentalismo.

La Familia puede ser un bazar de sentimientos, los acoge todos. No define a la Familia los sentimientos, es como confundir el vaso con el líquido elemento que contiene o puede contener.

Los “tratos” basados en sólo sentimientos no disponen del vaso de agua, son como manos que intentan retener de un grifo o fuente el agua para beberla. Todos lo hemos intentado, y funciona, pero preferimos el vaso por más eficiente.

Tiempo compartido, supervivencia, convivencia, energía y… el ingrediente secreto.

Toda alquimia es el resultado de la mezcla justa de una serie de ingredientes y la Familia tiene uno como la Coca-Cola, secreto.

Dedicar tu vida a descubrir el ingrediente mágico que hace de la Familia lo que es es tarea de muchos y por los resultados parece ser que inútil empresa pues la comunidad académica y científica no se pone de acuerdo con los resultados.

Mi propuesta es muy sencilla y simple. En algo funciona y funciona bien la innovación no es posible porque si se pretende que funcione mejor es que entonces no funcionaba del todo bien y este no es el caso según vemos por la experiencia histórica que hace que la Familia llegue intacta hasta el día de hoy.

Me decían los abuelos que a caballo regalado no le mires los dientes.

Es un regalo, sí, ese es el ingrediente secreto, el pedazo de regalo que la vida nos ha hecho. Entre otros muchos la Familia. Y al ser un regalo, un presente, puede ser rechazado o aceptado, pero no reformado. No es un “trato”, es la FAMILIA el mejor regalo de la vida para vivir. Es tal que se une a la vida de la que resulta inseparable, dado que todo el mundo por nacer ya tiene un padre y una madre, una familia.

Y ahora, tú decides si aceptas o no el regalo para dárselo a otros, porque a ti, como a mi y a todos, ya nos lo dieron. Y es que una familia es una familia y un trato es un trato.

0 0 votos
Valoración
Subscríbete
Notifícame sobre

0 Comentarios
Feedbacks en línea
Ver todos los comentarios