LAS COSITAS DE JES MARTIN`S: Los pájaros, Duncan Dhu y los Mariachis

- en Firmas

Pues resulta que el otro día me da por llevar a los niños al cole en coche con la gran suerte de encontrar un sitio libre muy próximo a la puerta de entrada. ¡Hoy es mi día! Pensé para mis adentros. Era un sitio espectacular a escasos metros de la puerta y con el frio que hacía, ideal para los niños que ya demasiados catarros se mangan día sí, día también. ¡Qué narices! Los míos viven con catarro permanente hasta el mes de julio y les vuelve a finales de agosto. Como pille a San Blas y al que inventó el Actimel no sé lo que les hago…

Fijaros si tienen catarro continuo, que me han escrito los de la marca Augmentine y Dalsy para esponsorizar mi gira nacional.

Bueno a lo que vamos, que me lio con las introducciones y se me va la historia. Pues al encontrar ese fantástico sitio pensé que era el día de jugar una buena primitiva. Y así lo hice. Dejé a los niños y me dirigí al estanco más próximo para jugar fuerte. Dos euritos. Que si está de tocar con eso vale. Al volver a por el coche… madre del amor hermoso. Aquello no era un coche. Era una montaña de cagadas de pájaros con ruedas. Me tuve que dar dos vueltas para encontrar la puñetera puerta del conductor. Sólo me caían lágrimas por mi bello rostro de porcelana. No era capaz de articular palabra alguna. Qué situación tan espantosa. En el asiento de atrás había tres mariachis cantando eso de “Canta y ni llores” y en el asiento del copiloto estaba Mikel Erentxun cantando eso de “Cien gaviotas donde irán”. Esto último no es verdad de una manera física pero si de la manera que se reflejaba en el interior de mi cabeza de pepino.

Enseguida entendí porque estaba ese sitio libre. Yo sólo sin que nadie me lo dijera.

He de confesar que al principio pensé que era una broma típica de despedidas de soltero que proliferan tanto por nuestra ciudad o un rodaje de alguna secuela de los “Los Pájaros” de Alfred Hitchcock, pero no. Pronto se me pasaron esas hipótesis. Como iba a ser una despedida de soltero si aquí las despedidas son muy normalitas, sin apenas hacer ruido y molestar al ciudadano. O como iba a ser una película de Alfred Hitchcock si Alfred está liado.

Al final no me quedó otra que llevar el coche a limpiarlo. Dicho sea de paso, me vino hasta bien porque desde el treinta y seis no pisaba un lavadero. El problema gordo es que ese tipo de cagadas tardan en salir y con el escaso tiempo del que dispongo debido a mi intensa vida laboral ahí quedaron unas pocas. Tendré que seguir intentando quitar lo que queda en las vacaciones de Semana Santa, que es cuando puedo hilar varios días seguidos.

Al llegar a casa una sensación de pena invadía mi cuerpo al pensar en los pobres pajaritos y su gastroenteritis crónica. Mira. Me vine arriba y rápidamente llamé a los del Augmentine y el dichoso Dalsy para ver si ellos podían hacer algo por los indefensos animales. No entendieron mi propuesta y me puse a ver la tele.

Moraleja:

“Al que buen árbol se arrima… cagada al canto”.

 

Autor

Humorista. Director de @lafactoriadejesmartins

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