Las emociones del alma nos embaucan sin avisar. Son poderosas con sus silencios, provocando lágrimas y sonrisas a la vez. No piden permiso a nadie, entran en nuestra vida como si el alma de nuestras entrañas fuera su hogar y aunque parece que su bondad nos acaricia, no siempre es así.
A veces, las emociones nos dañan, provocando en nuestro interior el dolor de un amor, amistad o ese colofón imaginario que nos acompaña cuando alguien nos dice adiós. No obstante, creo que no tenemos que tener miedo a sentir, aunque en ocasiones duela.
Porque sentir es vivir, porque esas lágrimas que no secamos, son la fuerza que nos ayuda a seguir caminando.
Además, no siempre las produce el dolor, también un abrazo, un beso, un reencuentro, vivir con un ser querido sus éxitos, sintiendo la misma alegría que si fueran nuestros.
¿Tenéis miedo a sentir?
¿Tenéis un escudo que protege vuestros sentimientos?
Yo, en ocasiones, sí. Aunque no sabría deciros si es miedo, o simplemente es la evasión de parte de mis sentimientos, ¿comodidad?, ¿seguridad?, ¿protección?
Pues tal vez, sí. Pero, la verdad que no siento miedo a vivir, ni a luchar, ni a caminar por senderos de mi vida desconocidos.
Opino, que cuando nuestros pies errantes huyen de sentir, aunque resulte raro leer esto, es otra de nuestras emociones. Para bien o para mal, son el motor de la vida, el timón de ese barco imaginario que navega en el interior de cada uno de nosotros, por ello considero que debemos tener arresto y no hacer caso omiso a lo que cada una de nuestras emociones nos transcribe a través de los latidos de nuestro corazón.
Mis pensamientos vuelan en el ambiente, entre emociones, sueños e historias inesperadas.
¿Vuelan vuestros pensamientos?
Pensad, que solo sintiendo, emocionándoos, vuestras ganas de vivir nunca empequeñecerán.
Hoy, siento que los sueños nos buscan y otras veces los buscamos nosotros.
Hoy, me siento feliz de sonreír a la vida.
Hoy, me siento feliz de mi tesón.
Hoy, siento que poner el corazón en nuestros sueños merece la pena.
Y esto, junto a mis palabras, es parte de mis emociones.
«No viváis sin emociones, porque ellas son las protagonistas del diario que, en silencio, escribimos»