No te aferres a un pasado inexistente. Comienza este nuevo año con metas e ilusiones que quizá nunca te habías planteado. Porque la vida sorprende: a veces para bien y otras para mal. Sin embargo, hay algo que siempre repito y en lo que firmemente creo: todo depende de nuestra actitud. Somos el reflejo del espejo con el que miramos al mundo y, a su vez, la imagen que devolvemos a los demás.
En muchas ocasiones nos aferramos a personas que idealizamos, porque en algún momento del pasado nos demostraron cariño. Pero cuando te das cuenta de que alguien ya no te trata como antes, lo más sano es marcharte. Hacerlo, incluso, en contra de tus propios sentimientos. Derribar ese altar que construiste en tu corazón para él o para ella. Si el afecto ya no nace como antes, aprieta los puños, seca las lágrimas y deja morir esa historia inacabada. Porque, si el destino decide que esa persona es para ti, regresará a tu vida, como las cigüeñas regresan siempre a su nido.
Y esta reflexión no solo es aplicable a las personas, sino también a las situaciones. A esos momentos en los que nos quedamos anclados y no nos permiten avanzar. Aferrarse al pasado es un error, porque damos prioridad a algo o a alguien que nos hacía sentir bien. Pero y si esas emociones no regresan,
¿Vas a dejar de vivir? ¿Vas a seguir sufriendo?
Desde mi humilde opinión, no deberías quedarte atrapado en aquello que duele, que no pone tiritas en nuestras heridas ni ayuda a cicatrizarlas. Si la vida no lo hace por ti, hazlo tú. Saca coraje de tu desánimo y transfórmalo en ánimo. No tengas miedo a cambiar tu vida ni tu presente.
No todo lo que conocemos es lo único que puede hacernos felices. Está claro que el futuro es incierto y eso asusta, pero no por ello tiene que ser peor que lo que dejamos atrás. Al contrario, puede ser mucho mejor de lo que imaginamos. Eso sí, no se trata de aferrarse al futuro ni de perseguirlo con ansiedad, sino de caminar por la vida sin expectativas desmedidas, disfrutando de los logros y aprendiendo de los fracasos. Ambos son, sin duda, grandes lecciones.
«No te aferres al pasado buscando la paz de tu alma. Avanza con paso firme hacia el futuro, sin olvidar vivir intensamente el presente»