El Faro de Alejandría: ¿Cómo evitar preocuparse por el pasado y el futuro, viviendo más el presente?

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gente contenta sonriendo

Cuando decidimos de común acuerdo con el editor de NOTICIAS SALAMANCA crear este espacio de reflexión y conocimiento que le di en llamar “El Faro de Alejandría”, no imaginábamos que íbamos a tener la buena receptividad que estamos teniendo, lo cual es momento ya de agradecer a nuestros lectores habituales, así como a los que se interesen por vez primera que también les damos la bienvenida.

Saben que mis contribuciones persiguen como único objetivo que las personas encuentren un bienestar, un sentido de propósito claro en su vida, que sientan que son útiles, que tienen mucho que dar aún. Y cuando están atravesando problemas, de la índole que sean, aquí estamos para divulgar conocimientos, contar experiencias de otros y nuestras…en definitiva crear una comunidad de personas que a través de “El Faro de Alejandría” encuentren entretenimiento, compañía, y muy especialmente, que les haga encontrar un camino de salida a un problema que hasta el momento no habían encontrado solución, no porque no pudieran o no fueran capaces, sino porque las tensiones y el estrés nos nublan con frecuencia la comprensión de nuestro entorno y nos dificulta esa capacidad que tenemos para focalizar tanto los retos como los problemas. Este es el objetivo primigenio de esta sección, y esperamos de corazón estar cumpliendo nuestro propósito.

Lo que nos preocupa en la aportación de hoy, es que vivamos con intensidad el presente, que nos sintamos vivos, y que no nos agobie tanto el pasado y tampoco el futuro. Por eso, me parece de interés traer a nuestra reflexión, la figura de León Tostoi (1828-1910) considerado uno de los escritores más importantes de todos los tiempos, que en un cuento corto “Las tres preguntas” relata la preocupación de un monarca que iba en busca de respuestas a tres preguntas:

– ¿Cuál es el mejor momento para hacer las cosas?

– ¿Quién es la persona más importante?

– ¿Qué es lo correcto?

Llega a ofrecer una recompensa para quién pueda darle la respuesta a sus inquietudes y consulta también a varios sabios y consejeros. Ninguna de las respuestas que le daban le satisfacía. Pero en su eterna búsqueda de respuestas se da cuenta que lo mejor que podía hacer es aprender de sus propias experiencias y acciones. Que ahí era el espacio en el que todo tenía explicación.

La historia en la que se suceden una serie de hechos entre el emperador y un hombre ermitaño que vive en soledad en la montaña, quién gracias a este encuentro logra que con las diversas situaciones que se van produciendo desde que se conocen, ésta propia experiencia vivida y compartida es la que termina dándole respuestas al emperador. El gran novelista ruso enfatiza en la inutilidad de preocuparse por el pasado o el futuro y destaca la importancia de participar plenamente en todos los momentos de la vida. Que lo único que nos da respuestas en la vida puede encontrarse a través de la acción y la experiencia, y no únicamente a través de la investigación intelectual.

Deja claro también Tolstoi que las personas que viven con un sentido de compasión hacia los demás, que les aflora la bondad en sus actos, son las que terminan recompensadas antes o después, además de darle más sentido a lo que estamos viviendo y haciendo, y menos al pasado o la inquietud constante que nos produce no saber cómo va a ser nuestro futuro.

Dejamos a este clásico de la literatura universal, y nos pasamos al conocimiento científico y experiencias constatadas por Bill Crawford, además de ser nombrado Orador del Año de las famosas charlas TEC, en Canadá en 2016 y Orador del Año de Vistage en 2019, el Dr. Crawford tiene una maestría y un doctorado en Psicología de la Universidad de Houston, autor de 8 libros y consultor organizacional. Y respecto a la consideración que hacemos las personas sobre el pasado, el presente y el futuro, es una auténtica autoridad en la materia.

Voy a respetar textualmente lo que dice: “Todos hemos escuchado la sabiduría de que “vivir el presente” es una buena idea. Y, sin embargo, también hemos notado lo fácil que es encontrarnos repasando decisiones o experiencias pasadas una y otra vez en nuestra mente y/o preocupándonos por lo que podría suceder en el futuro. La razón de esta desconexión entre lo que sabemos (el valor de vivir en el presente) y lo que sentimos (preocuparnos por el pasado y el futuro), tiene que ver con cómo el cerebro procesa la información”.

Una explicación al alcance de todos que da el Dr. Crawford, es que la parte del cerebro que está diseñada para mantenernos seguros en situaciones peligrosas (el sistema límbico) tiene una tendencia a mirar al pasado y/o al futuro en busca de cosas que nos deban preocupar. Y aclara que desafortunadamente, la mayoría de los datos que genera es información de dos tipos:

  1. a) que no es realmente peligrosa.
  2. b) que no está bajo nuestro control.

Esta situación tiene como consecuencia que las personas que se están preocupando constantemente por el pasado y también su futuro, terminen sintiéndose vulnerables, lo que les genera un grado importante de ansiedad.

La ansiedad se produce porque estamos recibiendo señales (las cosas que percibimos) de que algo no está funcionando bien, o que estuvo mal, o que en nuestra visión de nuestro futuro creemos que estará mal. Pero lo preocupante, es que no estamos en condiciones de hacer nada al respecto.

Por ello, el Dr. Crawford afirma que “Esto desencadena una nueva ronda de sustancias químicas del estrés y nos encontramos atrapados en lo que yo llamo «El ciclo del estrés«”.

¿Significa esto que como plantea el Dr. Crawford, que ignoremos cualquier problema del pasado o cualquier problema potencial en el futuro porque están fuera de nuestro control? ¡Desde ya que no es lo que él nos plantea! Lo que sí sugiere, es que pasemos de la preocupación a la conciencia y comencemos a tener más sentido en la forma en que percibimos nuestras vidas.

Por fin nos lanza un dictamen que es como sigue: “Para ello debemos partir del único momento en el que realmente podemos influir, que es el presente. Esto requiere que tomemos una decisión decidida sobre cómo pensamos, sentimos y actuamos ahora…. y luego proceder a partir de ahí para ver si hay cosas que aprender del pasado y/o planes que hacer para el futuro”.

Vamos a interpretar lo que significa y cómo puedes mejorar en esta percepción que te agobia

Te lo voy a poner fácil:

1º) ¿Te acuerdas del emperador de nuestra historia? Por tanto, lo primero que debes hacer es experimentar.

2º) ¿Te acuerdas de lo malo de tu pasado o sabes filtrar y sacar lo bueno de tu existencia? Alimenta tu experiencia en base a lo que realmente de tu pasado puede servirte de aprendizaje, no de tortura constante y arrepentimiento que no terminas de superar.

3º) ¿Estás abrumado/o sobre cómo ves el futuro y tu falta de planificación, casi siempre porque no comprendes bien por dónde “van los tiros” (esos cambios que se producen en el entorno y nos afectan)? Tendrás que informarte a partir de situaciones que otras personas de tu confianza hayan ya experimentado, que puedan hacerte abrir esa ventana hacia cómo podría ser tu futuro, para poder entonces hacer una mínima planificación sobre cómo debes actuar.

¿Solo podemos influir en el presente?

No hay posibilidad de cambiar el pasado ni anticipar nuestro futuro. El pasado ya no volverá y el futuro está aún por llegar. Solo podemos influir en el hoy, en este preciso momento. Lo que sucede, es que, si lo limitas solo a los instantes, unos segundos no más en que estás leyendo esta frase, inmediatamente después se convertirá en pasado, y estarás nuevamente en la misma situación de angustia.

Por tanto, no es así. Me refiero, a que cuando hablamos de la influencia que tenemos en nuestro presente, no es para los próximos dos minutos, ni tan solo para el día de hoy o la semana en la que estamos. Esta sería una apreciación correcta desde el punto de vista del calendario, pero errónea desde la concepción filosófica y de comprensión que quiero tengas de nuestra gran pregunta de hoy.

Si estás trabajando y estudiando en la universidad, tu presente no se limita a los exámenes que tienes que rendir mañana: tu presente se corresponde con todo el ámbito que estás transformando en tu vida, el esfuerzo entre compartir tiempo de estudio y trabajo, lo que vienes haciendo durante meses.

Tu pasado no puede ser el mes pasado ni siquiera hace dos meses, porque también te encontrabas en la misma situación. No puedes limitar el pasado a cualquier hecho que pasó ayer, porque este no es el sentido de lo que debatimos hoy. Lo que es tu pasado es aquel que ya forma parte clara de tu historia. Por ejemplo, todo el sacrificio que hiciste para entrar a la universidad y también para obtener el puesto de trabajo que tienes. Pero desde hace ya muchos meses, gracias a ese pasado continúas disfrutando de un estatus de estudiante avanzado y con un buen trabajo.

Tu presente sigue siendo largo porque estás dedicado a lo tuyo, al mismo tiempo que en cuanto culmines lo que hagas, licenciarte, se convertirá en tu verdadero pasado que será el que te dará el aprendizaje que necesitas para encarar tu futuro.

Pero no te confundas: el futuro, en tu caso, ya lo estás transitando, porque estás haciéndote un experto en determinada materia, vas a terminar tu perfeccionamiento teórico y tienes también pensado cursar un master. Además, estás en condiciones, incluso, de optar por una mejora en tu trabajo o si se da el caso, poder cambiar de empresa. Porque tienes la experiencia y el conocimiento.

Todo tu esfuerzo de hoy es un presente muy largo, que tranquilizará tus sentimientos del pasado que te preocupan y que te dará más confianza para abordar ese futuro al que todos tememos, pero que ya estás de algún modo tejiendo hoy mismo.

Ésta es la solución al problema de qué es darle prioridad al presente. Sin duda, es un auténtico constructor de tu futuro y también un moderador sobre las angustias y preocupaciones que aún te quedan de resabios del pasado.

Autor

Vicepresidente del FORO Ecofin y director de www.ecofin.es , CEO de www.demuestra.com, Presidente del Instituto Ecofin de Liderazgo, coordinador académico de la Red e Latam del grupo Media-TICS. Puedes enviarme comentarios y consultas a jzunni@telefonica.net