La vida no es de color de rosa

- en Firmas

Creo que muchas veces hemos escuchado esta frase, y en ocasiones nos ha provocado un pequeño enfado, un pensamiento mudo, unas ganas de decirle a la otra persona:

 

¿Sabes tú de qué color es mi vida?

 

Por mi experiencia, sé perfectamente que la vida no es de color de rosa, pero podemos intentar cambiar eso. También es verdad que no todos vemos las cosas del mismo modo. Personalmente, a mí me encanta el color verde: el color de la esperanza. Me ayuda a subir escaleras que parecen imposibles; a alcanzar metas que no me impuso la sociedad, sino que me impuse yo misma.

Cada camino tiene su color. Y, paradójicamente, hay personas que deben luchar mucho, y otras que no.  ¿Sabéis qué? Aquellos que, afortunadamente, no enfrentan las mismas batallas visibles que otros, tampoco lo tienen todo «de color de rosa». Existen demonios internos que los demás desconocemos. No son felices, aunque estén exentos de problemas evidentes, porque les falta lo más importante: la fortaleza mental.

También opino que una lágrima no es símbolo de debilidad, sino una pequeña gota de agua que transporta multitud de sentimientos, ocultos en silencios ausentes de palabras. A veces, llorar nos da fuerza para seguir pintando nuestro mundo de colores.

No pretendo dibujar un arcoíris perfecto de nuestra existencia. Nada es tan bonito ni tan tenebroso como en ocasiones lo percibimos. La verdad es que, con este artículo, solo pretendo transmitiros fuerza, esperanza, coraje… Que todos seamos capaces de entender que, incluso un color tan oscuro como el negro, puede convertirse en lo más llamativo de la noche.

Es curioso cómo un mismo color puede despertar sensaciones tan distintas según la persona. Estamos acostumbrados a relacionarlo con el dolor, como cuando un ser querido fallece, y sentimos que debemos mostrarle al mundo nuestra tristeza. Sin embargo, para mí, el negro es un color elegante, capaz de abrir puertas cerradas con cerrojos, de empoderar la vida de quienes creían haberlo perdido todo.

«No descartéis por completo una vida de color de rosa. Acercaos a ella, luchad por vuestras metas y pintad vuestro propio arcoíris, sin necesidad de que esté formado por siete colores»