Números

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8M salamanca I

Tres. 3. III.

Tres son las mujeres ASESINADAS en el día de ayer (martes). Tres son las mujeres que dejan en este mundo a unas familias rotas. Tres son las mujeres que ya no están y que parece que a la sociedad le da igual.

Tres seres decidieron quitar la vida a Ana García (Girona), Déborah (Málaga) y Raquel Carrión (Palencia) porque entendían que eran de su propiedad y, como tal, podían disponer de sus vidas.

Sufrimiento, dolor, sumisión, control, humillación, agresión, ASESINATO.

Nos debería inquietar, molestar, remover por dentro que en este siglo XXI, en el año 2022, hayan sido ASESINADAS 33 mujeres a manos de hombres por el mero hecho de ser mujeres.

NO se trata de “tragedias familiares” como algunos lo califican, son ASESINATOS, FEMINICIDIOS.

Hace no tantos años, la prensa, en ocasiones, los denominaba crímenes pasionales. Son crímenes, sí, pero no tienen nada de pasional.

Con pasión haces el amor, con pasión enfrentas un nuevo reto, con pasión realizas un trabajo, con pasión abrazas a tu hija o a tu hijo, con pasión besas, con pasión preparas una manifestación, con pasión escribes un libro…

Estos asesinatos no son pasionales. Estos asesinatos tienen ansia de continuar apostando por un papel de la mujer terciario, oculto, imperceptible. Porque para muchos seguimos siendo el sexo débil, el que necesita de protección, unas taradas que quieren conseguir más derechos que no van a saber emplear porque no tienen la capacidad mental ni intelectual para realizar cosas por sus propios medios e intereses. Debido a esas ideas “progres” de que las mujeres pueden entrar en el mercado laboral y dejar aparcada su función reproductora, la natalidad está descendiendo.

¡LOCAS, QUE SOIS UNAS LOCAS!

No, señores y señoras, no somos sólo números, somos seres humanos que sufrimos las consecuencias de un problema social que implica a todo el mundo. Un problema social que se llama violencia de género y que sólo sufrimos las mujeres, consecuencia de esa idea machista de que las mujeres no debemos tener voz y, mucho menos, voto, de que nuestro lugar en el mundo está en la casa, pues no tenemos la capacidad para ocupar el espacio público al lado de los varones.

No somos números y no nos matan como consecuencia de una tragedia familiar.

La violencia SÍ tiene género, porque el género nos oprime a las mujeres como consecuencia de esas ideas construidas culturalmente a lo largo de la historia para diferenciarnos a hombres y mujeres basándose en el sexo.

Lo que se ha conseguido a lo largo de la historia por la lucha de mujeres valientes que apostaron por no callar, por alzar la voz por encima del cacareo continuo de hombres miedosos e inseguros, por luchar por aquello que nos pertenecía, que nos pertenece; todo eso, no nos lo van a quitar porque estamos unidas, estamos fuertes y somos muchas.

Por Raquel, Débora, María Luisa, Ana García, María de Carmen, Eva María, María del Carmen, Abigail, Trinidad M. M., Cristina, Mari Nieves, Amparo, Gema, Virginia, Diolimar, Maite, Eva María, Luisa María, Florina, Clotilde, Ouardia, Vitoria, África, Teodora, Claudia, Mercedes, Lobna, Isabel, María Ángeles, Ivet, Luna, Mónica, Sara, seguiremos alzando la voz, formando muros de contención, conversando, exigiendo lo que nos pertenece y no dejando que la desidia campe a sus anchas para dejar caer en el olvido lo que nos sucede a las mujeres.

Recomendación: Viola Odorata de Elvira Rivas Moríñigo (Premio Narrativa y Teatro en el Certamen de Arte Joven de Castilla y León)

 

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