Para, escucha, siente…

- en Firmas
Para. Escucha. Siente

Qué tres palabras tan cortas y que complicadas a su vez.
Y que complicadas dichas juntas.

Qué fáciles serían algunas situaciones del día a día si todos lo hiciésemos cuando debemos hacerlo.

Cada vez me doy más cuenta de lo poco que estamos al cien por cien en algo, me incluyo. Porque además hace poco me ha pasado a mí, hice algo que me molesta que me hagan: “Sigue contándome que te escucho, tranquila”, mientras miraba mi teléfono y una amiga me contaba algo.
En ese momento no fui consciente, pero lo hice un rato después que me comentó una cosa de la conversación anterior y tuve que disimular porque no me había enterado bien.

Estoy convencida de que no ponemos casi nunca todo de nuestra parte para hacer las cosas. Hacemos varias a la vez y al final ninguna ha recibido toda la atención que se merece.

Vivimos en la sociedad de la multitarea.
Vivimos en la sociedad de las cosas a medias.
Vivimos en la sociedad del déficit de atención.

Preguntaros a vosotros mismos: ¿Cuándo fue la última vez que visteis una película o serie sin sacar el móvil en ningún momento? ¿Cuándo paseasteis sin ir escuchando un podcast, música o hablando por teléfono? ¿Cuándo viajasteis de copiloto simplemente disfrutando del paisaje? ¿Cuántas veces nos hablan y no miramos a la cara a la persona que tenemos delante?

Si no os acordáis de cuándo fue sois del equipo que tiene que parar, respirar y pensar de nuevo si os gusta vivir así. Es un equipo muy muy grande.
Y no es que yo haya hecho una encuesta, simplemente me paré a observar y me miré a mi misma y a mi entorno.

Ya no es solo el hecho de estar usando el teléfono, si no que muchas veces estamos tan cargados de “tareas” que estamos en un lugar pensando en estar en otro. Hacemos una tarea pensando ya en la siguiente, o incluso en la olvidada.

Y eso no nos deja centrarnos en nada de lo que tenemos en realidad entre manos.

Se que es una quimera, pero me encantaría primero ser capaz de hacerlo yo. Y segundo que cuando me rodeo de gente sean capaces de hacerlo. Parar, escuchar y sentir lo que está pasando a mi alrededor.

Y, sobre todo, sobre todo, con los más pequeños.
Mi hijo (dos años y medio) me ha dado varias lecciones mientras “estaba” con él, de repente me mira y me dice: “Apágalo, el móvil”. Y tiene toda la razón. Y me come la culpa.

Así que, aunque no comienza el año, que es cuando se supone que nos hacemos los nuevos propósitos, podemos empezar uno nuevo ahora mismo.
Yo prometo intentarlo, aunque me tenga que hacer un cuadrante de tareas, aunque me pierda algo por no mirar el teléfono, aunque se queden cosas sin hacer.

Se que yo seré la primera en agradecerlo y no tener que escuchar de la persona con la que estoy: “¿me has oído? ¿Me estás escuchando?”.

Autor

Amante de las letras en todas sus vertientes. Cree firmemente en el poder de la enseñanza. Leer le parece imprescindible y siempre tiene mil proyectos en mente.

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