Traicionaste su alma,
ella no guardo rencor.
Su sonrisa era tu calma,
aliviaba tu dolor.
Fueron risas y momentos,
que nadie podía entender.
Fueron víctimas de vientos,
que soplaban sin querer.
Traicionaste su alma,
no dejó de sonreír.
Con su corazón empalma,
su alegría de vivir.
Sus cabellos se renuevan,
su mirada es de cristal.
Sus latidos no envenenan,
dentro de ese barrizal.
Traicionaste su alma,
el recuerdo le invadió.
Unas cristalinas lágrimas,
su rostro hoy recorrió.