Anfiteatro del Colegio Arzobispo Fonseca

- en Historia

Entre 1925 y 1926, adosado a la hospedería del Colegio Fonseca, por entonces facultad de Medicina, se construyó un anfiteatro anatómico para servir a las necesidades de estudiantes y profesores. Destaca en el conjunto del edificio por su planta circular. En el tímpano de este anfiteatro hoy puede leerse:

AD CAEDES HOMINUM PRISCA AMPHITEATRA

PATEBANT NOSTRA UT LONGUM VIVERE DISCANT

Los antiguos anfiteatros abrían sus puertas para la matanza de hombres; los nuestros, para que aprendan a vivir más tiempo

Esta inscripción juega con el concepto de anfiteatro romano, (“antiguos anfiteatros”), edificio público de la Antigua Roma en que se llevaban a cabo espectátulos sangrientos como las luchas de gladiadores, que solían finalizar con la muerte de al menos uno de los contendientes; y el de anfiteatro anatómico (“los nuestros”), construcción de origen renacentista que servía de aula para clases magistrales de anatomía. Se contrapone así el carácter sanguinario del primer tipo de anfiteatro con el carácter didáctico del segundo.

La historia detrás de esta inscripción es la siguiente: a finales del siglo XVIII se construyó, para la facultad de Medicina, un teatro anatómico donde hoy se sitúa el Colegio de las Siervas de San José. En la puerta de aquel anfiteatro se encontraba la misma frase que hoy se lee en Fonseca. En los años 1910, este anfiteatro desapareció como tal, perdiéndose con él la inscripción. En la década de los 1930, el catedrático de anatomía Prieto Carrasco realizó una petición expresa de conservar esta frase en el recientemente inaugurado anfiteatro de Fonseca, de modo que se preservase su historia. Así se hizo.

Dirección: Calle Ramón y Cajal, en la intersección con Calle Fonseca.

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