El huerto de Calixto y Melibea, un rincón único

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Huerto de Calisto y Melibea

Jardín medieval (antes árabe). Restos de la antígua muralla. En este jardín se dice transcurrieron las inmortales aventuras de “La Celestina” del escritor Fernando de Rojas (1470-1541), aunque otras fuentes apuntan a la Peña Celestina como escenario de las mismas.

Poco podía imaginar Fernando de Rojas , que estudió derecho en Salamanca, que los personajes, de su única, pero tan célebre obra: La Celestina, contarían con un rincón tan privilegiado en la capital salmantina. Estoy hablando del Huerto de Calixto y Melibea, jardín de algo menos de 3.000 metros cuadrados situado sobre la muralla, con el río Tormes a sus pies y que está situado en pleno corazón de la ciudad, detrás de las dos catedrales, y con unas vistas magníficas.

En este precioso enclave se desarrollarían las citas entre, los dos amantes, protagonistas de esta obra trágica, que vino a tomar el nombre de la famosa alcahueta que propició su relación, y que llevaba a cabo sus hechizos y brujerías en un lugar muy cercano, conocido hoy como Peña Celestina.

No se sabe, a ciencia cierta, si Fernando de Rojas permaneció algún tiempo en la ciudad al finalizar sus estudios, pero lo que sí queda claro, es que el autor conocía bien la ciudad. Así escribe “toda la calle Arcediano vengo más andar tras de vosotros”, refiriéndose al recorrido que hacían los jóvenes amantes para encontrarse.

Esa calle Arcediano existe y es la que va a dar al Huerto de Calixto y Melibea y en ella se encuentra una escultura dedicada a la Celestina, realizada por Agustín Casilla, debajo a una inscripción que dice “Soy una vieja tal cual Dios Me hizo: No peor que todas. Si bien o mal vivo Dios es el testigo de mi corazón”. Ella, debió conocer en 1502 este huerto, ahora jardín, y procuraba los secretos encuentros de los dos amantes, que clandestinamente se veían ese lugar.

La Celestina, tampoco fue consciente de la importancia que su figura iba a tener, tan sólo era un personaje secundario, pero desde la publicación del libro, se ha utilizado su nombre para referirse a aquellas personas que median en el amor entre dos personas para que la relación se desarrolle.

De cualquier modo, se trata de un jardín repleto de rincones mágicos, de árboles, muchos de ellos frutales, y una espesa vegetación, que convierten el lugar en un íntimo y valioso espacio, donde compartir momentos especiales y desde el que se pueden ver unos hermosos atardeceres con el río, y el puente romano de fondo que completan la estampa.

En este remanso de paz sobre el espacio amurallado hay también un pozo con numerosos candados, con fechas y con nombres de las parejas de enamorados que han encontrado allí un hueco para un bonito recuerdo.

Se cuenta que Fernando de Rojas ubicó en este lugar el libro, ya que se encuentra cerca de la Cueva de Salamanca donde vivía la famosa alcahueta. Un poco más allá y en honor a este ilustre personaje se encuentra la llamada Peña Celestina, donde se dice que celebraba sus ritos y encantamientos.

Este jardín, tal y como se le conoce en la actualidad, fue inaugurado en junio de 1981 coincidiendo con el hermanamiento con la ciudad de Coimbra. Este espacio verde salmantino está concebido a la antigua usanza de los jardines nobiliares y palaciegos y en él se recuperó la vegetación y los elementos ornamentales que ya existían, pero no se encontraban en disposición de ser visitados y disfrutados. Más tarde, al Huerto de Calixto y Melibea se le añadió el Jardín del Visir (llamado así por el apodo de su antiguo propietario, Agustín Sánchez Manzanera).que vino a completar el espacio verde de la zona y extender el tamaño del recinto. Posible casa del obispo Alfonso Gómez de Paradinas (1395-1485), conservando restos góticos en su recinto.

Debido a este espacio, de imprescindible visita en Salamanca, se dice que se ha originado la famosa frase de “llevarse a alguien al huerto“. Desde luego, si el día de San Valentín te encuentras en la capital del Tomes, una de las opciones más atractivas que puedes encontrar es dar un paseo y disfrutar de la compañía en este lugar, que ya estará para siempre ligado a la tradición romántica.

Es conveniente consultar los horarios por si existen modificaciones por las restricciones impuestas por el COVID.

Autor

Virginia Seguín
Periodista licenciada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Máster en Comunicación en entornos digitales por la Universidad Camilo José Cela.

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