- El sindicato ha explicado que «no se adoptan medidas reales de conciliación en una situación de pandemia que aún continua»
Este curso 2021-2022 que acaba de arrancar, el Sindicato de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza de Salamanca (STE-Sa) hace una valoración de las medidas adoptadas por la Consejería de Educación de la Junta de Castilla y León para poner en marcha los centros educativos. “Lejos de suponer una mejora de la calidad educativa y de las condiciones laborales del profesorado, la trayectoria política ahonda un año más en la precariedad laboral y en la falta de apuesta por la educación pública”, denuncia Teresa Vicente Ramos, portavoz de la organización.
Si bien es cierto que se mantiene el protocolo Covid este curso, las lagunas del mismo en temas de conciliación continúan. No se han articulado permisos para casos de confinamiento por contactos estrechos y la pandemia aún no se ha dado por terminada. Esos problemas siguen vigentes y las familias tienen que hacer malabares para resolverlos.
Son necesarias medidas estables que mantengan la bajada de ratios que se ha conseguido con la obligatoriedad del mantenimiento de la distancia de seguridad. La atención individualizada y, por tanto, la calidad educativa es inviable si no se avanza en este sentido. “Nos tememos una vuelta atrás a ratios de la época de los recortes en cuanto el nubarrón de la pandemia haya pasado”, puntualiza Teresa. «El STE de Salamanca lleva años luchando por el aumento de las plantillas de los centros con el fin de poder tener menos alumnado por aula.»
En ese mismo sentido abordan el tema de las horas lectivas: “Se ampliaron las horas lectivas también tras la crisis económica del 2008 y la administración regional se resiste a devolvernos ese derecho”. La preparación de clases conlleva un tiempo, «y es precisamente ese tiempo el que se está viendo afectado con esa medida que parece está costando revertir.»
Este septiembre se ha asistido también «al mismo espectáculo de todos los años» en la adjudicación de vacantes y sustituciones. «La falta de transparencia, plazas que debían haberse sacado con anterioridad para respetar el orden de la lista, personal interino que tiene que ocupar puestos que no querían cuando por su puntuación podrían haber cogido otros mejores que se ofertaron después… Las quejas en el sindicato han sido continuas durante este mes y la impotencia de quejarse sin respuesta ha impregnado nuestro día a día en la sede”, se lamenta la portavoz del sindicato.
Otra medida que se repite este año es la elaboración de listas dinámicas para sustituciones. Se crearon el curso pasado para poder contratar el profesorado necesario para satisfacer las necesidades por Covid de forma rápida y se han prorrogado este 2021-2022. Estas listas no garantizan derechos a las personas que se encuentran en ellas y ahondan en la disminución de la calidad de la enseñanza, puesto que no exigen la formación pedagógica y didáctica que sí se pide en las listas extraordinarias.
Una novedad del inicio de curso ha sido la convocatoria de la carrera profesional horizontal, un complemento salarial impuesto por ley para reconocer la antigüedad y los méritos del personal docente. A juicio del STE de Salamanca, «se trata de un modelo jerarquizador basado en la competitividad entre el profesorado y en una evaluación aún no determinada como forma de adquisición de los grados.» En Castilla y León, optar por la carrera profesional obliga a renunciar al cobro de sexenios, mientras que en otras comunidades autónomas se permite cobrar ambos complementos. Por otra parte, la incertidumbre sobre su convocatoria (ligada a la disponibilidad de presupuesto) y la falta de concreción del procedimiento de evaluación, hace que el profesorado que opta por esta retribución lo haga a ciegas y con un alto grado de riesgo. “No somos economistas para tener que calcular nuestra nómina año a año intentando no perder dinero”, puntualiza Teresa. El STE-Sa lleva años reclamando un cuerpo único que ponga fin a las diferencias entre los diferentes cuerpos docentes.
«Todas estas cuestiones ponen en evidencia una vez más que la Junta de Castilla y León invierte sus esfuerzos en mermar la calidad de la enseñanza pública en vez de apostar firmemente por mejorar la atención individualizada del alumnado y las condiciones laborales del profesorado.» Entre todas las medidas anteriormente mencionadas, el STE de Salamanca destaca que la reducción de las ratios y de las horas lectivas son medidas urgentes para garantizar una escuela pública de calidad y la prevención del fracaso escolar.