MACOTERA: El río venía con agua

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Semana Santa en Macotera

Se han cumplido cuatro meses desde la última vez que estuve en el pueblo. Desde entonces, no ha cambiado nada: la plaza y la iglesia siguen en el mismo sitio, lo mismo sucede con la plaza de la Leña, con las calles, con el silencio de las calles sin un alma. El reloj del Ayuntamiento sigue sonando igual; y, con su mismo tono y ritmo, las campanas de la iglesia y las de las ermitas de la Virgen de la Encina y del Cristo. Sí he notado algunas novedades curiosas: han nacido dos niños en quince días, (más que en un año); y que el río de arena, se ha convertido en un río de agua. Y este río de agua se pasea por un cauce limpio, casi sin obstáculos. Se le puede ver fluir y avanzar durante un buen trecho. Ya no hay que agacharse ni colarse bajo una viga acostada para coger moras. Y me han comentado que está en proyecto construir un puente en el paso del molino, solo para personas y bicicletas. Y también está, en sus inicios, la creación de un parque de recreo para mayores y pequeños en los aledaños del excampo de fútbol. Y, durante mi paseo, además, he percibido que el campo, aún no florido, necesitaba mucha agua, y como los pájaros se afanan en trenzar sus nidos, donde depositar sus huevos y que sirvan de albergue de sus futuros congéneres, mientras disfrutan con sus idilios y arrumacos en sus tiempos libres.

Y, cuando llegué a la esquina de la calle de la Cuesta, Rita, María e Isabel les comentaban a Rita y a Gaspar todos los pormenores de la vacuna colectiva y comarcal del Viernes Santo en Peñaranda, (650 personas mayores de 80 años recibieron la primera dosis de la Pfizer); de la buena disposición del Ayuntamiento y de varios familiares y voluntarios en el traslado de los 84 macoteranos, citados en las distintas horas, de la profesionalidad de los sanitarios y, en especial, de nuestra paisana Pilar Bueno Bautista, enfermera, atenta, en todo momento, de nuestra gente.

Este año, no se han recorrido las estaciones, costumbre del Jueves Santo; ni se han hecho limonadas; ni los del Cencerro han podido degustar el bacalao el Viernes Santo; ni se ha podido celebrar la procesión del Santo Entierro; ni ha habido nazarenos ni se han lucido los pasos. Toda la liturgia y la representación de los pasajes pasionales han tenido lugar en la iglesia. El Domingo de Ramos, se bendijo el laurel en el templo y, en el mismo lugar, se organizó la procesión y la Eucaristía; el Jueves Santo, no hubo lavado de pies, pero, como siempre, la misa de la Santa Cena, la exposición del Santísimo y su colocación sobre el altar del Cristo de la Capilla, embellecido con cirios y ramos de flores; y, al atardecer, la Hora Santa; el Viernes Santo, también en la iglesia el tradicional “Vía Crucis” mañanero; y por la tarde, la Pasión y Muerte de Jesús y la adoración de la Cruz; y en sustitución del Santo Entierro, una hora de oración ante la Santa Cruz.

A la salida de estos actos, bajo los soportales, por la amenaza de lluvia, los alumnos de la Escuela de dulzaina y percusión interpretaron tres marchas procesionales de su repertorio habitual; la Vigilia Pascual, este año, se celebró, como estaba programado, en la iglesia de Alaraz; el encuentro también tuvo su sitio en la iglesia. El mando de luto de la Virgen, que cubría el mando blanco de gloria, fue desprendido, y la Virgen y el paso de Jesús Resucitado se reencontraron tras estos días de Pasión y Muerte, mientras Víctor inundaba el templo con la interpretación de una de las danzas del paleo.

Y, asimismo, quiero destacar la actuación del coro parroquial, dirigido por Ángel Sánchez Cuesta, que ha solemnizado todos los actos litúrgicos con la interpretación de varios motetes y canciones, coordinados con los distintos escenarios bíblicos, que celebrados durante estos días de Semana Santa y Gloria.

El tiempo ha acompañado, salvo, el Viernes Santo, que nos acompañó con algunos chubascos; el resto de la semana hemos disfrutado de un sol primaveral, suavizado por un viento, a veces, fresquito, que no ha impedido darnos un garbeo por los senderos del río y otros parajes del término.