Cómo sobrevivir a las Navidades si estás mal psicológicamente

- en Salud
te da miedo morir

Las Navidades son una época de numerosos encuentros familiares y sociales. A priori pueden parecer unas fechas especiales y bonitas, pero no para todas las personas es así. De hecho, lo que me encuentro a menudo en consulta, es un temor o rechazo a estas fechas.

Sobrevuela la idea de una obligatoriedad de compartir el tiempo y el espacio con personas con las que únicamente te unen lazos sanguíneos, pero nada más allá, es más, la mayoría de veces son personas que te causan malestar, te juzgan, no te conocen y tienen comentarios dañinos.

En estas fechas estamos más expuestos a los típicos comentarios de “para cuándo un bebé”, “cuándo vas a traer al novio/a”, “anda que vaya cosa te has puesto en la cara”, “cómo te has puesto este año”…os suenan ¿verdad?.

Son comentarios que están muy normalizados pero que pueden hacer mucho daño. No vale decir que es de “broma”, porque para que sea una broma, tiene que hacerle gracia al implicado también, y no creo que a nadie le haga gracia que le señalen una parte de su cuerpo mofándose de ella o que le presionen con traer hijos al mundo.

No sabemos las luchas que las personas tienen detrás, no sabes si a la persona a la que le estás diciendo que para cuándo los hijos, ha tenido pérdidas gestacionales y lleva en silencio un duelo durísimo. No sabemos si a la persona a la que le estás haciendo comentarios sobre su físico o lo que come, tiene un trastorno de la conducta alimentaria o no sabemos si a la persona que le estamos diciendo que para cuándo un novio, acaba de pasar por una ruptura dolorosísima.

En estas fechas quiero recordarte que NO estás obligado a asistir a los eventos sociales que te incomoden, que no por ser familia estás obligado a aceptar estos comentarios.

Es necesario más que nunca que pongas límites: puedes decir, eso que me estás diciendo está fuera de lugar o es doloroso para mí. O un simplemente: prefiero que no hagas comentarios sobre mi cuerpo o mi vida, gracias.

Pero te recuerdo: no tienes la obligación de asistir a cenas o comidas que no te apetezcan.

Por cierto, un último recordatorio: TIENES DERECHO A ESTAR MAL Y NO OCULTARLO, no tienes por qué estar sonriendo o fingiendo, ya bastante lucha estás teniendo como para ponerte más palos en las ruedas.

Quiero recordar también a todos, que tengamos EMPATÍA. Es sencillo, no aconsejes si no te lo piden, no te mofes o hagas burlas acerca del físico de las personas, ni siquiera comentes cambios en el peso, puesto que puedes estar reforzando conductas perniciosas para la persona. Y por supuesto RESPETA los límites que te pongan, que alguien nos diga, por favor, no comentes sobre mi cuerpo, no nos está atacando ni diciendo nada de nosotros, está hablando de su necesidad y es tan sencillo como respetarla.

Para estas Navidades, respeto y empatía con las personas.