Los tiempos han cambiado y la realidad es que el ritmo de vida se vuelve más acelerado para la población joven, pero ¿Qué pasa con quienes ya no pueden darse prisa por que las piernas no les da para más? ¿Qué pasa con nuestras abuelas y abuelos que nos han dado la fuerza de vida mientras que ellos se van quedando sin ella?
En España, la población mayor de 65 años actualmente supera el 20% y se espera que para el año 2066 representen el 34,6% de la población total del país. Esto implica que el cuidado de los ancianos es un asunto que preocupa a muchas familias y a las autoridades.
Este crecimiento de la población de adultos mayores a su vez ha generado un aumento en el número de residencias de ancianos o geriátricos. Estos centros se han convertido en una opción popular para las personas mayores que necesitan atención y cuidados constantes, pero la realidad de los geriátricos en España es compleja y a menudo preocupante.
Principales problemas de los geriátricos
Falta de personal
Mientras que hay profesionales sanitarios que hacen un trabajo excepcional e intentan cuidar, atender, complacer y escuchar a los abuelillos, que muchas veces demandan el cariño que tanto les falta de sus hijos o nietos, el ritmo de trabajo y el poco personal que hay en las residencias vuelve imposible la tarea de atender de forma personalizada a cada residente.
Es por ello que uno de los principales problemas en los geriátricos en España es la falta de personal. Muchas residencias tienen un número insuficiente de trabajadores para atender a los residentes de forma adecuada. Esto significa que los residentes pueden pasar largos períodos de tiempo sin recibir atención, lo que puede aumentar el riesgo de enfermedades y lesiones.
Sentimiento de soledad
Muchos residentes viven y sienten el abandono, el olvido y la soledad, te toman de la mano y con una mirada lo dicen todo. Mientras que hay otros que tienen visitas constantes de sus familiares, pero aún así son felices hasta que llega el momento de la despedida, allí vuelven a su realidad.
Esto se suma a la lista de problemas comunes en los geriátricos en España en relación al aislamiento social. Muchos residentes de estos centros se sienten desconectados de sus familias y amigos. Esto puede llevar a problemas de salud mental como la depresión y la ansiedad, y puede afectar negativamente a la calidad de vida de los residentes.

Los altos costos
Otro problema en los geriátricos en España es el costo, los precios oscilan entre los 1000 y 1800 euros, que hace que sean inaccesibles para las personas mayores con bajos ingresos.
Los grandes retos de los trabajadores
Uno de los retos a los que se enfrentan los empleados de las residencias es el cuidado de personas con enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o el Parkinson. Estas patologías pueden tener un impacto significativo en la calidad de vida de los pacientes y en su capacidad para realizar actividades cotidianas. Los profesionales que trabajan con ellos deben tener una formación específica y una sensibilidad especial para comprender sus necesidades y ofrecerles el mejor cuidado posible.
La alimentación
Otro factor importante en la atención de los ancianos en las residencias es la alimentación. La dieta de los ancianos debe adaptarse a sus necesidades y restricciones, como la disminución del apetito, la dificultad para masticar o tragar, o la intolerancia a ciertos alimentos. Es importante que las residencias cuenten con un nutricionista que planifique los menús y supervise la alimentación de los residentes.
Además de los aspectos relacionados con la atención directa de los residentes, también hay que tener en cuenta la calidad de las instalaciones y la seguridad. Las residencias deben contar con sistemas de seguridad que protejan a los residentes de posibles riesgos, como caídas, incendios o robos. También baños accesibles, pasillos amplios y habitaciones cómodas y seguras.
En resumen, el cuidado de los ancianos en las residencias es un tema complejo que requiere la colaboración de diferentes profesionales y voluntarios, así como una atención individualizada a las necesidades de cada residente. Es importante que las residencias cuenten con recursos suficientes para garantizar una atención de calidad, y que se fomente la formación y el compromiso de los empleados y voluntarios en esta tarea tan importante.