El “terraceo contrarreloj” podría llegar a Salamanca

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  • La idea de terrazas cronometradas puede parecer una idea sacada de una de las peores pesadillas que un español podría tener. Pero en un tiempo donde parece que nuestro mundo se vuelve cada día más bizarro, las terrazas cronometradas ya no son una pesadilla, sino una realidad.

El origen de este concepto surgió originalmente en Barcelona, inspirado por los denominados “time-cafés” que hicieron sus primeras apariciones alrededor del 2016. Los “time-cafés” eran lugares donde como consumidor podías pagar por horas y consumir prácticamente lo que quisieras durante el tiempo que pasabas en el local.

Sin embargo, a raíz de la pandemia, no podemos olvidar que el sector de la hostelería ha sido uno de los más dramáticamente afectados en nuestro país. Debido a la situación de crisis que perseguía al sector, los hosteleros barceloneses han encontrado ahora, que ha empezado a reactivarse el peregrinaje a los bares, la solución perfecta. Pagar no solo por la consumición, sino por el tiempo.

Ahora, según los reportes, una cerveza te suele dar 30 minutos de terraza, mientras que si pides la cerveza y algo de comer, el tiempo se extiende a 1 hora. Solo esperamos que sean tan rápidos con el servicio, como lo son echando a la gente.

No podemos olvidar, que a raíz de la crisis del coronavirus, las terrazas se han convertido en una especie de tesoro protegido por muchos de nosotros, sobre todo en verano, ya que el tiempo es más propicio. El terraceo al fin y al cabo es una parte intrínseca de nuestra cultura, que nos define no solo a nivel interno, sino que actúa como una carta de presentación hacia el exterior, especialmente para los países que no tienen una cultura del bar y terraza tan fuerte como los españoles.

Por esto, el desarrollo de los hechos es verdaderamente preocupante, al igual que su posibilidad de expansión, debido a que el sistema realmente ofrece un mejor retorno a los hosteleros, que el ofrecido por el procedimiento orgánico de dejar a la gente seguir su curso natural en una terraza. Mientras que algunos dirán que supone un cambio con posibilidades beneficiosas para los dueños de los bares, otros están preocupados de que esta nueva práctica amenace la cultura del terraceo que tanto nos gusta a los españoles.

Aunque entendemos que esto pudiera parecer surrealista, algunos hosteleros barceloneses también han llegado a limitar el número de comensales o clientes que se pueden sentar en las terrazas. Llegando al punto en el que ir solo es como pedir una sentencia para marcharte a casa, sin un rato de terraza; es decir, no te permiten consumir. Esta forma de operar responde directamente a los cálculos de algunos hosteleros, que han podido observar que las parejas o grupos de más de dos personas, suelen gastar más que una sola, aunque este sea un parroquiano.

Como resultado de esta posible tendencia barcelonesa, mucha gente se pregunta si otras ciudades o comunidades podrían llegar a presentar esta práctica. En Granada o en la Comunidad de Navarra ya se habla de lo que podría llegar a pasar si los hosteleros lo implementaran, cuestionándose incluso la legalidad de la práctica, que parece depender de las regulaciones específicas de cada comunidad autónoma.

Cabe decir que una cosa está clara, los hosteleros están enfadados, y recientemente en ciertas partes de España se han encontrado con serias dificultades para encontrar nuevo personal cualificado para trabajar. De este modo, la tentación de instaurar en las ciudades un régimen de consumiciones cronometradas podría ser una tentación mayor de lo que puedan soportar.

Ahí es donde entra Salamanca, una ciudad universitaria que cuenta con un gran flujo de estudiantes y personas al año, donde los bares, restaurantes y terrazas abundan. Para que quede constancia, según la “Federación Española de Hostelería y Restauración”, en colaboración con Coca-Cola, Salamanca era la segunda ciudad de Castilla y León con más bares, llegando a 4.22 bares por cada 1000 habitantes, en 2017.

Esta alta concentración de bares, sobre todo en determinadas calles de la ciudad, da a los salmantinos, sus estudiantes y turistas la posibilidad de elegir entre múltiples experiencias que vivir con amigos. Pero también da lugar a una gran competencia entre los dueños de los locales, que podrían llegar a sacar mayores beneficios si empezaran todos a cobrar por el tiempo de consumición, e incluso por el número de personas.

El dicho dice que no te das cuenta de lo que tienes hasta que lo pierdes, por lo que a lo mejor convendría disfrutar más de nuestros momentos en las terrazas, no vaya a ser que tengamos que empezar a pagar por estar sentados.