En relación con el juicio contra Ales Ramón Z. L., como autor del asesinato de nuestra vecina, Rosario Martín Chamorro, y a la espera del dictamen de la sentencia por parte del juez instructor tras el veredicto emitido por el jurado popular.
Desde AMDEVE queremos manifestar nuestro profundo estupor ante el veredicto emitido por el jurado popular; causándonos el mismo sentimiento que la familia de la víctima ha expresado. La consideración de los hechos como delito de homicidio doloso con intención de matar y con agravante de parentesco, pero obviando los agravantes de alevosía y de género, y con la concurrencia de los atenuantes de arrebato y confesión, nos lleva a realizar una serie de reflexiones que consideramos necesarias.
Desgraciadamente, en nuestra sociedad persiste una grave falta de información y formación en materia de violencia de género, aún a día de hoy, acompañada de una proliferación de bulos y discursos negacionistas de la violencia de género, las cuales llegan incluso a cuestionar la existencia misma de esta violencia. En muchos casos, estas ideas son sostenidas por responsables públicos que deberían, precisamente, defender y proteger los derechos de las mujeres. Además de falsas, estas afirmaciones resultan extremadamente peligrosas, ya que transmiten a las mujeres que sufren violencia un mensaje profundamente desalentador para dar el paso de cambiar su situación y denunciar.
A ello se suman los estereotipos del amor romántico, la falsa privacidad de las relaciones tóxicas, la normalización de los celos y la culpabilización de las víctimas. Todo esto conforma un entramado de prejuicios profundamente arraigado en la sociedad.
No resulta extraño, por tanto, que el enjuiciamiento de este tipo de hechos se vea contaminado por prejuicios que no aparecen en otros delitos, añadiendo dificultades que van más allá de los hechos delictivos en sí. Por otro lado, queremos llamar la atención sobre el tratamiento informativo realizado por algunos medios de comunicación, y, en particular, por La Gaceta de Salamanca, cuyas informaciones consideramos que son una falta de respeto hacia la familia y hacia la propia víctima.
Nos referimos a titulares que no aportan información relevante sobre lo verdaderamente ocurrido —un asesinato— y que, en cambio, se centran en aspectos de la vida personal de la víctima de forma nada neutra, sugiriendo interpretaciones que parecen justificar o explicar el desenlace de la relación. Este enfoque contrasta con el tratamiento dispensado al autor del crimen, a quien se presenta como “buena persona”, un dato completamente irrelevante para los hechos juzgados.
Creemos que estos titulares carecen, como mínimo, de rigor y profesionalidad, fomentando el morbo y perpetuando ideas erróneas sobre las raíces que sostienen la violencia contra las mujeres. Por ello, animamos a estos profesionales a formarse adecuadamente y a consultar la Guía para el tratamiento informativo de la violencia de género (2017), disponible en la web de la Junta de Castilla y León, de la que nuestra asociación facilitó ejemplares impresos a todos los medios periodísticos de Béjar ya en el año 2018.
Hay que recordar el enorme trabajo realizado para conseguir la redacción y promulgación de leyes como la Ley Orgánica de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, por ejemplo. Ya que las tenemos, hay que aplicarlas totalmente, sin recortes, sin fisuras y con mano firme.
Como colectivo feminista esperamos que su señoría, el juez encargado de dictar la sentencia, redacte un fallo donde se considere el hecho delictivo como un asesinato machista, teniendo en cuenta la agravante de género. También deseamos que aprecie la inexistencia de una relación de parentesco y que sí vea una relación sentimental que la mujer trataba de romper, siendo ésta la causa del fatal desenlace y que es objeto del juicio que se ha llevado a cabo en los días anteriores.
AMDEVE reitera su compromiso con la defensa de los derechos de las mujeres, con la memoria de Rosario Martín Chamorro y con la erradicación de todas las formas de violencia machista.