Asma Jahangir (1952-2018) fue una destacada activista de derechos humanos y abogada pakistaní.
Nacida en Lahore, Pakistán, Jahangir era hija de un abogado que luchaba por los derechos humanos y la justicia social.
Comenzó su educación en Lahore, Pakistán, donde asistió a la Convent of Jesus and Mary School. Luego, completó su educación superior en el Kinnaird College, también en Lahore.
En 1978, obtuvo su título en Derecho por la Universidad de Punjab, en Lahore, y posteriormente se convirtió en la primera mujer presidenta de la Asociación de Abogados de Pakistán. También obtuvo una Maestría en Derecho de la Universidad de Harvard en 1982.
Durante su carrera, Jahangir también impartió clases de Derecho en la Universidad de Punjab y la Universidad de Quaid-e-Azam en Lahore, y fue miembro del consejo asesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Warwick en el Reino Unido.
Después de regresar a Pakistán, Jahangir se convirtió en una de las principales abogadas del país, luchando por los derechos de las mujeres, las minorías religiosas y las personas perseguidas por su opinión política. También fundó la Asociación de Derechos Humanos de Pakistán y se convirtió en su presidenta.
Es ampliamente reconocida como una de las figuras más prominentes en la lucha por los derechos humanos y la justicia social en Pakistán y en todo el mundo. Desde sus primeros años como activista, se destacó por su valentía, su compromiso y su dedicación.
Como abogada, Jahangir representó a personas y grupos que luchaban por sus derechos, incluyendo mujeres que enfrentaban discriminación y violencia de género, personas acusadas de blasfemia, y comunidades religiosas minoritarias que sufrían discriminación y persecución. También fue una defensora incansable de la libertad de expresión y la libertad de prensa, y criticó públicamente las políticas y prácticas gubernamentales que socavaban estos derechos.
Jahangir enfrentó la intimidación y la detención por parte de las autoridades pakistaníes debido a su trabajo en defensa de los derechos humanos. En 1983, fue encarcelada durante tres años por protestar contra la dictadura militar de Zia-ul-Haq. También fue objeto de amenazas de muerte y acoso.
En los años siguientes, continuó siendo objeto de amenazas de muerte, acoso y difamación por parte de grupos extremistas, y recibió protección policial durante gran parte de su vida.
A pesar de estos desafíos, Jahangir mantuvo su compromiso con la justicia y los derechos humanos, y se convirtió en una figura inspiradora para muchos activistas de derechos humanos en todo el mundo. Fue galardonada con numerosos premios y honores por su trabajo, incluyendo el Premio Ramon Magsaysay en 1995, el Premio de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en 2010 y la Orden de la Legión de Honor francesa en 2014.
En 2018, Jahangir falleció repentinamente debido a un ataque cardíaco en Lahore, Pakistán. Su muerte fue lamentada por muchos en Pakistán y en todo el mundo que admiraban su valentía y compromiso con la lucha por la justicia y los derechos humanos.