El bordado serrano en Salamanca

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Bordado charro

Salamanca tuvo en tiempos, y aún mantiene, una bien ganada fama de contar con buenos bordadores, y no es extraño que en la propia capital todavía una calle recuerde en su nombre esta actividad artesana. Con toda probabilidad fueron maestros moriscos los que arrimaron tales artes a estas tierras, labor que fue continuada sin descanso por los Monasterios. Desde el cercano de Guadalupe, con su escuela de bordadoras, hasta el de la Peña de Francia, cuya influencia aún se deja sentir hoy en las comarcas serranas, sin olvidar el activo papel de escuelas como la de Ciudad Rodrigo o Salamanca capital. Y si La Armuña y la Sierra de Francia son el summum en cuanto a bordadores se refiere, lo cierto es que no hay ninguna comarca que esté huérfana de esta actividad.

Magníficos bordadores pueden encontrarse en Alba de Tormes, Ciudad Rodrigo, La Fuente de San Esteban, Fuentes de Béjar, La Alberca, Mogarraz, Pelabravo o Salamanca. Desde muñecas de trapo, colchas, mantelerías, juegos de cama, camisas o trajes charros. Productos de ringorrango, que si son de buen precio es por los afanes y las finas materias que precisan para salir como salen.

Las necesidades del clero y la nobleza hacían que cada localidad de mediana importancia tuviera su bordador o bordadora, gente que era muy considera entre sus convecinos por posición económica y por el prestigio social del trabajo mismo que realizaban. Todo esto ha dejado poso, y explica la vitalidad que todavía hoy mantiene este gremio artesano.

El bordado salmantino se realiza sobre lienzo del país, utilizando como materias estables la lana, hilo de seda, de oro, felpillas, lentejuelas, mostacilla, telas sobrepuestas, que pueden ser terciopelo, seda lisa, damasco o paño.

Los motivos que aparecen en los diferentes bordados son muy variados, desde los vegetales (rosas, jarrón con azucenas, claveles, granadas, palmas, papiros, lotos…) hasta animales (leones, perros, peces, toros, pájaros, ciervos, caballos y todo tipo de animales fantásticos…), pasando por motivos mixtos y geométricos. En cuanto a la simbología del bordado, la fertilidad, la virginidad, el amor, la fidelidad aparecen representados por distintos motivos. Así, en el traje de vistas la trucha es símbolo de virginidad, mientras que un perro defendiendo un ramo es símbolo de fidelidad.

La variedad de tipos de bordado es enormemente rica, si bien de algunas tan sólo quedan ejemplares raros, como el bordado antiguo de la Sierra de Francia o el salmantino. Los más extendidos son el bordado sobrepuesto o picao, muy simple, con una figura recortada sobre un campo jugando con el efecto vistoso de los colores. El bordado serrano, siempre sobre fondo blanco de lino, es característico de la Sierra de Francia, y, dentro del traje charro, el mixto, en el que se combinan numerosas técnicas y estilos.

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