¿Y qué pasa con la música?

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Música en el tiempo

Innovar en una industria puede hacer que esta cambie por completo. Así le pasó a la industria musical que, hasta finales de los 90, no había visto una evolución tan contundente. Antes del cambio de siglo, la industria se dividía en tres sectores y, aunque sigan siendo los mismos a día de hoy, estos han evolucionado de distintas maneras: las discográficas (centradas en grabar y distribuir la música), las licencias musicales y la música en vivo. Estos dos últimos estaban siempre a la cola de las discográficas, las cuales eran las que más capital manejaban. Además, las disqueras llegaban incluso a financiar las giras y eventos en directo para promocionar sus álbumes sin atender a las pérdidas que podrían producirles.

Fue en el año 2000 cuando la industria musical sufrió su evolución marcada por la piratería online. En este mismo año apareció un servidor llamado Napster, que conectaba los ordenadores de manera simultánea y era capaz de enviar los archivos sin tener en cuenta los derechos de autor de las canciones. Tras el nacimiento de este programa, su creador, Shawn Fanning, fue demandado por las discográficas y artistas como Madonna o Metallica, que vieron peligrar su modelo de negocio.

A pesar de los intentos por frenar la piratería online, ya habían nacido una serie de servidores que remplazarían a Napster y que obligarían a innovar el sector musical. Este hecho afectó de manera directa a las discográficas, que vieron cómo su modelo de negocio se estaba deteriorando. Sin embargo, tanto la venta de licencias musicales como la música en vivo no se vieron amenazadas. El primero porque guarda relación con las nuevas maneras de hacer publicidad debido al desarrollo del resto de medios de comunicación y, el segundo, porque si las disqueras pierden, por un lado, los beneficios los han tenido que obtener de otro.

Fueron muchas empresas las que pusieron su empeño y capital para buscar la manera de frenar la venta ilegal online, pero no fue hasta 2001, con la llegada de iTunes, que encontraron el modelo exacto. La aplicación de Apple consiguió ofrecer música de las principales discográficas, con precios modestos y música a la carta, on-demand. iTunes se puso de moda por su sencillez y su practicidad, poniéndola en el puesto número uno de dichas aplicaciones y creando así, una nueva forma de negocio que implementar. Otra aplicación que ha supuesto un antes y un después en el desarrollo de la música online o streaming, es Spotify. Fundada en 2006, Daniel Ek y Martin Lorentzon, tenían previsto obtener ingresos a partir de las licencias. Tuvieron que hacer una serie de concesiones para poder impulsar la aplicación e introducir cambios en el modelo de negocio de manera que existiese no solo ingresos por publicidad, sino ingresos por suscripciones también Estos cambios han hecho que Spotify haya conseguido en el año 2019 unos ingresos de 442 millones de euros. Spotify España es uno de los que mejores datos tiene donde informes hablan de que se superó en ventas los 140 millones, es decir, un incremento del 26,9%. A día de hoy, la situación actual de pandemia ha transformado este sector. Aunque sí es cierto que la música en vivo durante estos años ha ido superando a las discográficas, ahora está parada por las medidas de prevención. La música se encuentra en un punto de improvisación constante. Frente a los grandes retos surgidos por las nuevas tecnologías y la crisis sanitaria, las compañías discográficas están centrando su capital en la imagen de los artistas, sabiendo que son casi el 90% de sus beneficios. Además, toma especial importancia la música en streaming y a la carta, lo que ofrece tanto iTunes como Spotify.