Covid-19 y actividad física

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Las personas necesitamos estar físicamente activas para mantener nuestro bienestar social, físico y mental,  consiguiendo disfrutar de una buena calidad de vida. Mantenernos en «forma» ha sido una de las muchas facetas de nuestra «vida anterior» que se han visto afectadas por la pandemia COVID-19. Se han visto perjudicados el deporte, como ejercicio físico reglado, y la actividad realizada, por la inmensa mayoría de la población, en las tareas cotidianas o durante el tiempo de ocio. A muchos de nosotros nos ha sido difícil seguir practicando el ejercicio
al que estábamos acostumbrados y, sin lugar a ninguna duda, ha agravado la situación de aquellos que no solíamos hacer demasiado ejercicio y que hemos duplicado (¡quizás triplicado!) nuestra actividad laboral o de ociosidad sentados («mal sentados») delante de un ordenador o de la televisión. Sin lugar a ninguna duda, la inactividad motivada por el confinamiento ha tenido repercusiones negativas para nuestra salud física y mental.

Mantenernos activos durante la pandemia ha supuesto un gran reto para todos nosotros, ha potenciado nuestras capacidades de superación, creatividad, resistencia y supervivencia: hemos convertido la sala de estar en un gimnasio, hemos transformado el pasillo en cinta andadora y utilizado los tetrabrik de leche como mancuernas; los más privilegiados han podido realizar flexiones en el balcón respirando aire puro y, cuando ha sido posible, hemos salido al exterior en las horas indicadas o permitidas. Organismos e instituciones publicas o privadas, profesionales de la salud o de la educación y, muy especialmente, personas anónimas y solidarias, se han preocupado por evitar el sedentarismo durante el confinamiento. A través de la web y redes sociales nos han dado recomendaciones, compartido experiencias y «trucos» para mantenernos físicamente activos y, de esta forma, ocupar todo el tiempo del que hemos dispuesto y minimizar los riesgos y efectos perjudiciales asociados a la inactividad física.

Después de estos largos meses, nos hemos convertido en personas ávidas de socializar, de «movernos» en contacto con la naturaleza y de realizar actividades respirando aire puro. Todos, independientemente de nuestra edad, estado de salud o forma física podemos hacerlo, y tenemos que esforzarnos por realizar ejercicio de forma regular y continuada en nuestro tiempo libre y de ocio. De esta forma, nos beneficiaremos de sus efectos positivos y nos haremos más resistentes para luchar contra la «fatiga pandémica» y cualquier otra amenaza para la salud a la que
tengamos que enfrentarnos.

Despidamos el año haciendo actividades al aire libre, dejemos atrás la inactividad y el miedo; no la prudencia y la prevención. No podemos olvidar que seguimos en pandemia y, por lo tanto, debemos aplicar el sentido común y respetar todas las medidas preventivas que han demostrado ser eficaces frente a todo tipo de virus respiratorios y situaciones: uso de mascarillas, especialmente si no se garantiza la distancia de seguridad, higiene respiratoria, ventilación y vacunación. ¡Salud para todos en el 2022!

Luis Félix Valero Juan
Medicina Preventiva y Salud Pública. Universidad de Salamanca