Con el arranque de la pretemporada del Salamanca UDS (ya ha disputado algún amistoso de esos que ‘ni fú, ni fá’) y tras varios días de trabajo, llega también el momento de hacer un pequeño balance. Al hilo del anterior artículo, tras el que alguien nos pedía que hiciéramos un análisis de la plantilla, ha llegado el momento de llevarlo a cabo, pero si importante es lo deportivo en este club, tanto o más es lo que le rodea, aunque no nos engañemos, en fútbol, al final, lo que importa es lo que sucede sobre el césped y de ello dependerá todo lo demás. Al final, los patrocinadores van y vienen y la gente cumple ciclos, pero de lo que dicta el balón depende el presente y el futuro.
Es el momento ideal para ver las cosas con cierta perspectiva, sabedores de que falta algún retoque para cerrar la plantilla pero también que el club, siguiendo su habitual ‘modus operandi’ ni va a tener prisas ni, probablemente, ocupe todas las fichas disponibles. El primer equipo se puede completar mañana mismo o dentro de semanas. Lo importante, en relación a otras temporadas, es que el armazón (es cierto que ya sucedió también el año pasado) está apuntalado y, siendo objetivos, aunque le faltan algunos retoques, tiene elementos suficientes para afrontar con éxito la temporada en Segunda RFEF. En mi opinión estamos ante una situación similar a la del año pasado, con un grupo de futbolistas que no ofrecen dudas, pero con algunas carencias que no sabemos si el club apostará por fichar, o se arriesgará, como en Tercera RFEF, a apostar por la polivalencia del resto.
Si hacemos un repaso por la columna vertebral, el equipo tiene una portería de garantías, con un Jonvi que realizó una temporada excepcional y que es un seguro; centrales de máximo nivel (que conocen la casa y son queridos por la afición), un centro del campo solvente y delanteros con experiencia y gol (ninguno de treinta goles, pero si tienen el apoyo de la segunda línea, con los suficientes para que el equipo consiga los números necesarios para aspirar a una gran temporada).
Todo ello referido a los jugadores que ya conocemos y a la trayectoria de los que llegan y todo ello sobre lo realizado hasta la fecha. Lo que suceda, o no, es otra historia, una historia que, como ya he dicho en múltiples ocasiones depende también del entorno y de que todo esté al día, algo para lo que esta temporada don Manuel Lovato se ha apoyado en algunas figuras contrastadas en sus profesiones administrativas y comerciales y así ha entrado algún patrocinador en lo que parecía un desierto.
No entraremos en más detalles porque tampoco vamos a ir ahora ni de entendidos ni de expertos y tenemos ya edad suficiente para no tener que vender las motos de nadie. Cada uno que venda las suyas. Nos ajustamos a los hechos y a las realidades pasadas, que no futuras. Éstas últimas, obviamente, no las conoce nadie hasta que no lleguen.
Ahora vamos al tema estructural, en el que parece que, poco a poco, las cosas se van asentando y la gente empieza a entender que antes de correr hay que aprender a andar. Negar que se están dando pasos importantes es negar la evidencia, pero es que es tanto lo que hay que hacer en la entidad para alcanzar la normalidad y la plataforma que el club debería de ser, que a veces la ilusión puede hacer perder la paciencia a los aficionados más ilusionados.
Como dice el dicho, hay que evitar que las ramas impidan ver el bosque ni en lo bueno, ni en lo malo. Hay que seguir caminando más despacio o más deprisa, pero con paso firme.