El Salamanca UDS encuentra el camino

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Siempre lo hemos hablado, que el fútbol no son matemáticas, que la teoría es muy fácil, pero que no siempre sale en la práctica como está diseñado. También que desde el sillón se ve todo mucho mejor. Sin embargo, estoy seguro que todos, dentro y fuera sabíamos que el camino del Salamanca UDS tiene que ser el del domingo en el Helmántico ante el Atlético Astorga. Un equipo sin complejos, que cuanto tiene el balón sabe qué hacer con él y cuando no, por mor de la inferioridad numérica, por ejemplo, saca la garra y se la juega por lograr la victoria porque a este equipo, como hemos dicho siempre, sólo le vale ganar, por el pasado, por el escudo, por la camiseta y por el escenario y la afición. El partido del otro día sirve para mostrar el camino de lo que se espera y así lo dejó claro la gente que asistió al estadio.

Ahora podemos analizar la actuación arbitral, que ha sido bastante polémica, pero yo, como María, no soy de hablar de los árbitros, ni ahora ni luego ni antes ni nunca. A María no le sacaban tarjeta “desde que murió Franco”. Bueno, yo en nuestra época de mozos en la que él era futbolista, creo que sí le sacaron alguna, pero al que no le habrían sacado nunca una amarilla es a mí. También es cierto que lo más redondo que he visto es el televisor del salón, pero entrar a valorar la actuación arbitral me parece perder tiempo y dinero, como se suele decir.

De hecho, creo que darle vueltas sólo puede servir para disputar. Da la impresión que la relación Salamanca UDS-Colectivo Arbitral está enquistada o, cuanto menos, es indiferente, así que siendo conscientes de que no te van a dar nada, toca apretar los dientes y aumentar la concentración. Habrá que meter tres goles cada partido, pues a trabajar para meterlos. Si el árbitro no te deja hablar, pues no te molestes en hacerlo. Y a entrenar y a jugar, porque con lo visto el domingo en el Helmántico, por primera vez esta temporada, a este equipo sí le va a dar para luchar por el ascenso de categoría, algo que todavía no se había visto ni siquiera cuando el equipo había ganado con solvencia. Este domingo se vio otra cosa. Y lo bueno, además, es que hay jugadores que todavía tienen mucho que aportar, que todavía no han arrancado y que tienen calidad suficiente para dar mucho al equipo.

Además, desde fuera da la impresión que es un grupo bastante sano, y eso es vital cara a luchar por los objetivos. Queda revisar aquellas posiciones en las que se puede mejorar y estudiar la posibilidad de algún refuerzo, que para eso hay fichas libres. Pensemos siempre en que el futuro se puede torcer y hay que tener prevista cualquier situación.

Suscribo también las palabras de María Hernández en rueda de prensa. En igualdad el equipo fue superior y en inferioridad puso lo que tenía que poner dentro del terreno de juego. Incluso con nueve hubo algún momento en que quiso llevar la iniciativa. Hubo jugadores que sacrificaron su posición por el bien del equipo y eso es lo fundamental en estos casos de urgencia, que las soluciones sean eficaces… y lo fueron.

Del rival, pues lo esperado, un equipo ordenado, con cierta experiencia, muchas ganas y esperando. Por eso, hay que darle el mérito justo a lo que está haciendo esta temporada, pero también al Salamanca UDS que supo neutralizar a un equipo que lo había ganado todo o casi todo.

Pero, una vez dicho todo esto, este fin de semana queda otro ‘hueso’, la Arandina, que también viaja con velocidad de crucero y sin hacer mucho ruido en busca de ser el tercero (ya segundo) en discordia. Un equipo con tradición y con mucho peso en el fútbol regional en los últimos años. Un club ambicioso que tratará de hacerse fuerte ante el cuadro blanquinegro. Es el momento de no caer en la autocomplacencia. El domingo demostró estar llamado a todo, pero el domingo ya pasó. Aquel programa ya lo hicimos y ahora hay que dotar de contenidos al choque del domingo. Si mantenemos los argumentos del partido ante el Astorga, seguro que ‘reventamos la audiencia’, pero para eso hay que salir con el cuchillo en los dientes y con el 150 por ciento de concentración.