El Salamanca UDS golea en busca del camino correcto. El ‘contraanálisis’ (ni técnico ni táctico)

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Al final esta va a ser la tónica de la pretemporada. En realidad, siempre ha sido así. Se gana, la cosa bien, se pierde, estamos verdes cual las lechugas del huerto del abuelo o los calabacines que utilizamos para hacer pisto. En este último caso llegan las prisas, estamos cortos de preparación, varios jugadores se ven gordos y hay que acometer fichajes a la voz de ya.

Y no hay que culpar a nadie por realizar este análisis. También ha sido siempre así y es justo analizar sobre lo que en ese momento se ve. Son los técnicos y los clubes los que tienen la obligación de mirar a un más medio largo plazo. El aficionado, el periodista, tiene el derecho a opinar a corto plazo y así hace y debe hacer. Entre otras cosas porque también es una alarma para que en las entidades sepan lo que sus ‘supporters’ quieren o ansían dentro de las posibilidades.

Ya les comenté mi opinión del primer partido de pretemporada, para mí una final, porque siempre que juega el equipo un partido oficial es una final y, como a María Hernández, no me gusta que pierda ni a las chapas. Sí. Conozco a María hace muchos años y conozco a decenas de entrenadores y el que diga que le gusta perder, aunque sea un amistoso, o, aunque sea un partidillo en un entrenamiento, no dice la verdad o dice una verdad a medias.

Otra cosa es que le duela menos que en un partido oficial o que lo entienda como parte de un proceso para aprender y mejorar.

Pero a mí, la Copa RFEF, la verdad, sí me entusiasmaba. No sé por qué, pero son competiciones que me gustan y donde creo que el equipo, sea el primer partido, sea el último, lleve una semana de preparación o lleve dos años, tiene que afrontar como una final.

Este miércoles, el Salamanca UDS disputaba el primer amistoso de la pretemporada. Lo hacía en Plasencia, un viejo conocido del equipo charro. Además, un equipo que ha compartido numerosos jugadores, sobre todo canteranos, con el club charro, tanto en esta etapa del fútbol salmantino, como en la etapa de la Unión Deportiva Salamanca.

Recuerdo hace unos años, creo que también en el retorno a Tercera División con María como técnico, un amistoso en la Capital del Jerte. Allí estuvimos y pudimos asistir al importante repaso que nos dio el conjunto placentino, que nos endosó nada más y nada menos que cuatro tantos. Sin embargo, el año terminó con el ascenso del equipo, aunque la trayectoria de María ese año, prefiero no recordársela ni a él ni a ustedes, más que nada, porque a muchos les pondría de mala leche por la forma en la que se lo quitaron del medio.

Ahora han pasado creo que cuatro temporadas. El club ha dado marcha atrás con el técnico y se ha dado cuenta que no hay nadie mejor que él para esta categoría. Con la ayuda de Lozano están elaborando la que ellos considerarán mejor plantilla posible y, tras lo visto ayer, puede que tengan buenos mimbres. Quedan retoques, los veremos estos días, para mi gusto tarde, pero sabedor de que, en realidad hay tiempo para que se integren.

Lo que sí sé que ayer el técnico salió satisfecho. Seguro que vio cosas que no le gustaron y seguro que ya tiene en mente corregirlas, pero más seguro estoy que se fue muy satisfecho con el resultados porque, como os decía antes, al técnico, como a los aficionados, no le gusta perder ni a las chapas y el resultado viene a dar un empujón a la ilusión y al trabajo que han puesto en la elaboración de la plantilla, una plantilla que sigue teniendo que ir cogiendo forma y que el próximo fin de semana veremos cómo sigue evolucionando en otro clásico veraniego ante el Guijuelo, un equipo que milita en una categoría superior, como el Zamora, pero que debe ser la piedra de toque perfecta para el cuadro charro, por el terreno de juego, por el perfil de su rival, por la altura de pretemporada a la que estamos.

Pero de momento, con lo visto el miércoles, toca el momento de ser optimistas.