Hace ya varios días que no pasaba por aquí. La verdad es que cuesta hacer la digestión del último partido en el Helmántico. Seguimos analizándolo y buscando algún tipo de explicación o, al menos, alguna forma de ‘digerirlo’. Mañana, si soy capaz, lo haré en profundidad o, al menos, intentaré quitar parte de la maleza mental, similar a la maleza del bosque en que parece haberse adentrado el Salamanca UDS sin encontrar el camino de salida.
Lo malo es que, tras aquello, llegaba el empate en casa del colista y, la verdad, es que parece mal camino el elegido por el Salamanca UDS. Ya les digo yo que el equipo no es tan malo como para cosechar algunos de los resultados, por mucho que el hecho de que el campo del Llanera sea un campo difícil, ya que todos lo son. De momento, el más difícil parece ser el Helmántico. Lo que debería ser un auténtico fortín se ha convertido en la ‘casa del pillaje’, donde todo el que entra se marcha con los bolsillos llenos y, lo que es peor, un auténtico dolor para los aficionados del Salamanca tras los bailes recibidos ante el Rayo Cantabria y el Bergantiños. Lo peor es la cara de tonto que se le queda a uno y la impotencia que se ha visto en el campo, en el banquillo, en el palco y en la grada, con la diferencia de que los tres primeros son responsables pues son actores directos y la grada, ya me dirán ustedes qué otra cosa puede salvo expresar su disgusto. Habrá gente que dirá que no vayan, pero no me parece que sea la solución ni el camino adecuado, pero, la verdad, es que, al menos estos dos partidos han sido un suplicio para ellos.
Sin embargo, todavía es pronto para ser pesimista. Lo que queda claro es que hacen falta cambios. En el juego, en la disposición, en la táctica, … casi seguro que, en todas las áreas, porque esta situación lo único que está haciendo es crear división. La realidad y lo triste es que es algo conocido. No es la primera vez que pasa o, peor aún, empieza a ser algo recurrente temporada tras temporada. En el club intentan hacer ver que no ha pasado nada, pero sí ha pasado. Por supuesto que hay que seguir, pero hay una herida abierta que, o cambian muchos las cosas, o va a seguir sangrando dentro del corazón blanquinegro de los aficionados. Aficionados que, por otra parte, han pagado religiosamente sus abonos, y no son nada baratos. De hecho, si uno empieza a hacer la suma, son varios cientos de miles de euros que deberían sufragar, en gran parte, el presupuesto de la plantilla. Al menos comparando presupuestos con otros clubes. Que esto es Segunda RFEF. Y, o aquí hay un agujero que nadie explica o si no, no es normal. No parece que tenga que haber un presupuesto tan grande para que alguien en particular tenga que hacer tantas aportaciones como dicen. De todas formas, eso tiene fácil solución. En vez de disparar hacia el pasado, es tan sencillo como enseñar las cuentas y que la gente juzgue y se desengañe. Además, podía ser la solución para estrechar lazos con la afición. Al final, un balance son ingresos y gastos, no creo que sea tan difícil. Pero que, después de los últimos años, tampoco es lo mollar en este momento, pues si es verdad que ha habido deudas o desfase económico, también es verdad que alguien lo ha pagado. Es algo que me da que, por mucho que doten de medios a la administración, será siendo una especie de ‘secreto de estado’ que nunca alcanzaremos a conocer.
Ahora, lo principal, es que el equipo salga de esa espiral de malos resultados y mal –cuanto menos mediocre en algunos casos- en la que parece haberse instalado. Y que lo haga a base de victorias y buen juego, empezando por este fin de semana porque, todo lo contrario, cada minuto que pase, seguirá pesando como una losa sobre todos los que, de una forma u otra, desde el campo, los despachos o la grada, pertenece a este Salamanca UDS.