El Salamanca UDS y el ‘Día de la Marmota’

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No importa cuando leas este artículo. El Salamanca UDS seguirá a punto de empezar la competición y, en vez de dar certezas, presenta dudas. No quiero ser redundante, pero sigo diciendo que las pretemporadas son muy importantes. Primero por el escudo que se representa. Ese escudo tiene que ir a ganar siempre y, si no gana, debe dejarlo todo en el empeño. Los experimentos siempre con gaseosa. Es importante para que más aficionados se sumen y se abonen, es importante por la imagen, y es importante por los patrocinadores, que ponen una cantidad de dinero a fondo perdido que se le debe retribuir de esa forma. Todo lo contrario es devaluar esas marcas que colaboran. Puede parecer duro, pero pregunten a numerosas casas comerciales que con el paso de los años se han ido desilusionando.

El final de la pasada temporada coincidió el ‘éxtasis’ deportivo del ascenso a Segunda RFEF (¡Tan necesario!) con la llegada de nuevas personas para colaborar con la gestión. Las primeras noticias fueron todas ilusionantes. Primero, por la solvencia de algunas de ellas que arriesgaban la imagen de una brillante y dilatada trayectoria profesional, y, segundo, por la llegada de algunas empresas patrocinadoras que, según parecía o parece, iban a asegurar la estabilidad económica. Todo ello sumado a un deseo por mejorar el aspecto de la ‘casa’ de los blanquinegros, el Helmántico. Que las cosas requieren su tiempo es cierto y lógico. Que se ha comenzado a dar algunos pasos, también lo es, pero que el club, por lo que sea (no parece difícil focalizar el origen), todos los años la entidad vive su propio ‘Día de la Marmota’.

Los resultados y la imagen en los amistosos suelen ser para echarse a llorar. Si a ello le sumamos detalles como el de las equipaciones con las que juegan, como el hecho de que los avances parezcan paralizarse (esperamos y confiamos que dentro sean otra cosa), hacen que el desánimo cunda en parte de los aficionados y hace que, en otra parte, se ‘cape’ el crecimiento de la entidad, pues produce rechazo en mucha gente. No hace falta ser brillante, hace falta normalizar y eso es algo que parece incompatible con esta fase de la temporada.

Es cierto que, al final, los más fieles están un poco a su bola, cada uno piensa en lo suyo y, basta con publicar la cifra de abonados para que se le pasen todos sus males. El resto del tiempo, lo peor que pasa por su cabeza es saber cuándo se presentan las nuevas camisetas, o si va a haber algún fichaje más. Con ello se entretienen. Sin duda, una verdadera suerte para los que tienen que gestionar el club, pues pueden hacerlo con la enorme tranquilidad de que sus decisiones, al menos a nivel de afición, no van a ser cuestionadas como deberían.

En cuento a la plantilla, da la impresión que va a ser algo parecido a lo del año pasado y a lo que hablábamos el otro día. No se va a completar del todo, va a tener buenos jugadores, pero bastantes carencias y el equipo irá al ‘tran-tran’ sin saber si va a ir hacia delante o hacia atrás. Aunque en esta ocasión es cierto que los síntomas que ha dado en los amistosos son para, por lo menos, estar muy en guardia. En esta categoría cualquier equipo te hace un roto y la distancia entre los que luchen por el ascenso y los que desciendan no va a ser muy grande. Nada que ver con otras categorías en las que parecía bastante más fácil estar entre los cuatro o cinco primeros sin necesidad de meter la quinta marcha.

Esperemos que el lema utilizado este año de ‘El Despertar’ sirva para dejar atrás ese ‘Día de la Marmota’ para el que parece que se hubiera diseñado a posta.