El ‘terremoto’ Xargay conmociona el baloncesto nacional

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No dudéis que he pensado y repensado sobre la conveniencia de escribir sobre este tema o no hacerlo. Lo más fácil habría sido esto último. Al fin y al cabo www.noticiassalamanca.com es un periódico humilde, que está empezando y que somos como una pequeña familia que lo que busca es su crecimiento, pero a través del crecimiento de Salamanca y de su tejido económico, social y cultural. Es decir, que meterse en un tema farragoso tiene mucho que perder (porque puedes meter la pata y cualquier cosa que digas se puede malinterpretar) y poco que ganar.

Sin embargo, de vez en cuando hay que pisar algún charco y si hay alguno lleno de agua hoy, es de las declaraciones de Xargay, en las que critica el trato que tuvo Lucas Mondelo con ella y que desembocó en que sufriera bulimia y también en su decisión de dejar el baloncesto con apenas treinta años, algo que anunció antes de los Juegos Olímpicos.

Unas declaraciones que han ido acompañadas por el cese del técnico y por la solidaridad de la FEB con la jugadora catalana, ex del Perfumerías Avenida.

Precisamente en el conjunto salmantino la jugadora y el técnico coincidieron y fueron partícipes del mayor logro del cuadro charro, una relación que continuó años después en el Dynamo de Kursk y que también se extendió a la selección española.

Ella llegó a Salamanca como una de las grandes promesas del baloncesto español y se marchó como una de las grandes realidades, con sus triples imposibles y sus arranques de garra y coraje.

Por eso, por la longeva relación de ambos, las declaraciones de ayer de Xargay han causado todavía si cabe mayor sensación en los aficionados.

Leía a un amigo mío entrenador de deportistas que si le escucharan lo que él le decía a sus pupilos, esto se quedaba pequeño y son muchas las muestras a lo largo de la historia de entrenadores que han tratado de exprimir a sus deportistas con técnicas cuanto menos similares a las que Xargay dice que utilizó a Mondelo. Sin embargo, eso no tiene por qué validarlas y, lo que está claro es que, como mínimo, merece un amplio debate cuando las consecuencias alcanzan la dimensión que explica Xargay.

La FEB ya dejó clara su postura de solidaridad con la jugadora ante lo que tildó de “conducta abusiva” del técnico, que, según la jugadora, le presionaba para que mantuviera el peso que él consideraba justo pese al daño moral que le estaba causando y que desembocó en bulimia. Pero aquí llega otro de los factores a reflexionar en este caso, que es si el técnico era consciente de los efectos que producía en la jugadora. Si lo hacía con ella y con alguna otra jugadora que parece ser que le acusa también de lo mismo, es de imaginar que lo hiciera con todas las jugadoras que entrena. El testimonio de éstas sería más que interesante para llegar al ‘meollo’ de la cuestión. ¿Se lo transmitieron a él para poner freno a esa conducta?

Después de ver varias reacciones, me sorprende también que muchas personas critican a la propia jugadora, en una reacción similar a las afirmaciones de Djokovic sobre la situación de la gimnasta estadounidense Simone Biles, cuando dijo que para ser profesional hay que saber lidiar con la presión. Pero, en este caso, la presión es externa. ¿Hasta dónde hay que aguantar? ¿Dónde está el límite? ¿Es lícita esta forma de actuar? Porque a lo largo de la historia hemos conocido actuaciones similares y quiero recordar que en algunos casos, ha sido incluso alabada por la gente, al entender que ese entrenador.

Lo que está claro que es un tema en el que el deporte tiene que avanzar y no sólo establecer un amplio debate, sino sacar conclusiones justas que sean aceptadas por todas las partes implicadas.