Después de una temporada irregular, el Salamanca UDS lograba el primer objetivo de la misma. Como decíamos hace unos días, el mínimo. Pero suficiente. De momento ahora empieza una nueva temporada, una temporada de tres eliminatorias y la primera mañana mismo ante el Ávila, otro equipo irregular que tras un mal comienzo se mostraba imparable varias jornadas para medio desinflarse en la recta final. Sin embargo, que nadie se fie, que a lo mejor nos encontramos con un lobo con piel de cordero.
Por eso, el Salamanca UDS tiene que ir a lo suyo. Aquella velocidad de crucero que tuvo hace unas semanas, volver a cogerla pero el plano de lo que es un ‘play-off’. Es decir, ser prácticos, saber lo que se juegan y dónde se juegan las eliminatorias. Dominar las dos áreas. En la propia no cometer errores y en la contraria ser letal. Calidad de sobra tienen muchos jugadores de la plantilla. Experiencia de sobra varios futbolistas. Y Jehu Chiapas también lleva el tiempo suficiente en Salamanca para saber lo que son estos partidos. De hecho, los ha vivido y ha sido protagonista, así que es simplemente poner en práctica todos estos factores. Pueden parecer muchos y puede parecer jugar a favor del viento, pero es lo que hay y si queremos seguir soñando con el ascenso no queda otra.
Por si acaso, el Salamanca UDS tiene que apelar al otro factor, uno que tienen muy pocos equipos, que son los 1.500 aficionados fieles de los que hemos hablado siempre. Puente, amenaza buen tiempo, el equipo se juega algo y los necesita, las entradas no son caras y hasta el Adolfo Suárez se desplazará cerca de un millar de aficionados. Es cierto que el equipo no tiene ya la repercusión pública que tuvo hace ahora cinco años, pero la locura de sus fieles sigue siendo la misma. Son como la mecha de un cartucho que sólo hay que prenderla. Sólo por ello, el equipo y el club tienen que devolverle esas ganas. Dar el 150 por ciento, aunque con la calidad de la plantilla debería bastar con el 100, pero, por si acaso.
Con este dibujo, los gestores del Salamanca UDS deben de aprender lo que significa el club y la responsabilidad que supone tener esos 1.500 incondicionales que, si las cosas se ponen de cara en el feudo abulense, pueden multiplicarse varias veces tanto en el Helmántico como en posteriores eliminatorias. No seré yo quien cuestione ni la propiedad del club ni su capacidad para hacer lo que les venga en real gana, pero no me cansaré de decir nunca que, mientras el club porte el escudo que porta, los colores que viste y juegue en el templo del Helmántico, tienen una gran responsabilidad no sólo con esos hinchas sino con toda la ciudad y con los numerosos aficionados que simpatizan con el club por toda la geografía nacional.
Porque, además, el play-off es una cosa distinta, yo diría que casi mágica. Si Manuel Lovato y su equipo quieren seguir llevando los designios del club, entender a la afición puede ser, sin lugar a dudas, el primer paso para un futuro menos accidentado y para lograr una estabilidad que este club no ha tenido en las últimas temporadas, ni siquiera cuando las cosas le salían de cara y se hacía historia en el fútbol español con un ascenso tras otro.
Poco más hay que apuntar para el partido de mañana. Es una fiesta y como tal hay que afrontarla. El Adolfo Suárez se teñirá de blanquinegro, así que esperemos que todos, unos en el verde y otros en la grada, den ejemplo, unos de calidad y buen juego, y los otros de deportividad y hermanamiento con los hinchas de la ciudad vecina y hermana. Y esperemos que el Salamanca abra camino para el Guijuelo. Ahora nos encontramos en el Municipal Luis Ramos. Acaba de arrancar el partido ante la Gimnástica en el que los verdiblancos buscan dar un paso casi definitivo hacia el ‘play-off’. Que Dios reparta suerte y que esa suerte caiga del lado del Salamanca UDS y del Guijuelo.