Llega una Copa de Primera al Helmántico, llega el Celta: hora de disfrutar

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En la retina de todos los salmantinos está aquel Guijuelo-Atlético de Madrid de Copa de 2016, justamente también en el ocaso del mes de noviembre. Hace justo ocho años. Creo que no hace falta que les explique nada, pues una parte importante de los salmantinos disfrutaron del espectáculo y del partido y en su retina está el ambiente mágico y el recuerdo de un Helmántico lleno hasta la bandera, más de 17.000 aficionados que recordaban también con nostalgia y cariño tardes de gloria de la UD Salamanca ante los mejores equipos del fútbol español y, por tanto, mundial. Por ese campo han pasado (y en ocasiones caído), Madrid, Barça, Atlético de Madrid, Athletic, Real Sociedad, Valencia y un largo etcétera de históricos. Entre ellos, el Celta de Vigo, el rival que mañana devolverá la solera de la Primera División al feudo blanquinegro.

En aquel momento, los seguidores del Salamanca UDS (que tenía otra denominación) soñaban con ser algún día los protagonistas. Ese día llega este martes, en el que el conjunto charro recibe a su rival gallego con una ilusión desbordada. Para los jugadores, para el club, para los propietarios y, sobre todo, para la afición.

Es la hora de disfrutar, pero disfrutar, en este caso, no es dejarse llevar. Este encuentro conlleva también una responsabilidad muy grande. En juego hay algo más que el pase de ronda que, lógicamente, tiene a los vigueses como favoritos. Todo lo que no sea eso será poner a los blanquinegros en las primeras páginas de los medios nacionales, no lo duden. Será llevar al Salamanca UDS a lo más alto. Será un respaldo al proyecto, aunque al proyecto todavía le falten muchas piezas por encajar y muchas dudas por disipar.

Pero, el hecho de que el Celta sea gran favorito, incluso de que el Celta gane con claridad, algo lógico aunque juegue con bastantes suplentes, no exime de responsabilidad al club y a los futbolistas, sobre todo tras el papelón del pasado sábado en Pasarón.

El club tiene una responsabilidad enorme a nivel organizativo. Si quiere ser grande o si tiene aspiraciones ambiciosas, es el momento de demostrarlo. A lo mejor hay que hacerlo desde la humildad, pero hay que hacerlo. No hay tiempo suficiente para remozar el estadio como se desearía, pero sí se pueden evitar errores a nivel organizativo de aparcamientos, de entrada al recinto, de atención al público, de servicios a los aficionados. No es sólo la comida con las directivas. Es, sobre todo, que tanto la afición que vaya al estadio como la que lo vea por televisión o lo siga a través de los medios, descubra una base para un crecimiento mayor. Algo así, como hoy ha venido el Celta y hemos demostrado estar a la altura. Estamos preparados para recibir a quién sea. Más o menos.

Los jugadores tienen también una enorme responsabilidad. Estos partidos suelen motivar lo suficiente para no necesitar instrucciones, pero hay veces que los futbolistas se dejan llevar y acaban ‘desapareciendo’. Esperemos que este martes suceda el primer caso, que los jugadores sepan que tienen que dar la cara, que la den y… ¿quién sabe?

Si lo dan todo, nadie les pondrá un pero, es más, saldrán reforzados personal y colectivamente. Demostrarán a sus seguidores que se puede confiar en ellos con argumentos, no sólo por esa ‘fe inquebrantable’ que transmiten siempre los aficionados del Helmántico. Esa especie de “tú me cubres las espaldas y yo te las cubro a ti. Yo doy la cara por ti y te defiendo, pero tú, en el campo, demuestras que no me equivoqué haciéndolo”.

A priori, todo parece fácil y sencillo, pero, creánme, no lo es. Son ya muchas horas en las que muchos aficionados se han puesto ese traje de ‘modo Copa’ o ‘modo on’. Son muchos los años que este club esperaba este momento. Así se ha demostrado en el ritmo vertiginoso de la venta de entradas.

Ahora, como decíamos antes, toca disfrutar y, como también dijimos… soñar, porque, a veces, los sueños se cumplen.