Pues la verdad es que entre que lo tenía pendiente y que ayer saltaba la bomba, creo que es el momento de aprovechar para hablar del último fichaje del Salamanca UDS. La relación entre el club y la afición atraviesa un momento dulce y, por tanto, el club ha decidido darles a sus seguidores un ‘caramelito’ después de varios días sin anuncios. Bueno, sin anuncios no, porque puntualmente ha ido informando del crecimiento de número de socios y la cifra, que hoy se rondará, o pasará, los 4.000, es de verdadero escándalo. De fiebre, de locura. No me digan por qué, no me digan cómo lo hacen, pero a lo mejor dentro de unos años es objeto de estudio, porque si ha habido motivos para algo en los últimos años era para que la afición tirara la toalla de una vez, pero está claro que estamos ante una situación especial.
Bueno. Al turrón. Lo cierto es que tenía pensado hacer un análisis más pormenorizado del momento del club, de las renovaciones, de los fichajes, pinchar un poco el globo, que lo veo excesivamente inflado, pero el anuncio del fichaje de Álex Caramelo es de los que ilusionan a un servidor. No me pregunten por qué. ¡Claro que le conozco! ¡Claro que le tengo aprecio!, pero es una relación que se podría denominar cordial pues no hemos tenido tiempo de profundizar en ella. “Hola, Hasta luego, ¿Todo bien? Me alegro”. Y no mucho más, entre otras cosas, porque es una casualidad que nos crucemos. Pero, como futbolista es uno de esos que me levantan del asiento. Ese ir de fuera hacia dentro y esos disparos secos que cogen efecto para colarse por donde no llega el portero, me encantan como aficionado. Para mí, uno de los mejores jugadores esta temporada del Salamanca UDS ha sido David Franco. Probablemente tenga, incluso, más calidad, o más velocidad que Caramelo, pero Caramelo es otra cosa. Además, llega en el momento justo y tiene algo de lo que no puede presumir todo el mundo y es de sentimiento. Estoy convencido que ese sentimiento se ha transformado en rabia en algunos momentos, porque su trayectoria está marcada por un ir y venir del club blanquinegro, pero que siente ese escudo como nadie es algo de lo que no me cabe ninguna duda. No me gusta la expresión “ADN UDS”, pero ayer se la vi esbozar a Aarón Sánchez y, aunque no me guste, si alguien la puede representar, además de Amaro, ese es, en este momento, Caramelo, así que, si él es feliz, los aficionados del Salamanca UDS lo son mucho más y un servidor en la misma línea. Espero que se encargue de que siga durante toda la temporada.
Hasta ahora, el club se había afanado por hacer públicas renovaciones y algún fichaje importante, entre ellos el de Martín Galván, pero con lo de Álex Caramelo casi que me ha convencido hasta a mí. Parece ser que desde que ayer el Guijuelo anunciara su marcha, era un secreto a voces, así que supongo que el anuncio de la renovación de Souley y el fichaje de un delantero procedente del Sant Andreu, podrían ser los siguientes, pero ninguno como el de Caramelo que es un jugador que también nos obliga a ser mucho más exigentes con los resultados. Refuerza la plantilla y obliga a ascender por la vía rápida. Todo lo que no sea eso debería hacerse replantear el futuro, esta vez de verdad, a los propietarios.
El extremo salmantino aportará velocidad, regate y gol, pero aportará cosas tan intangibles como necesarias en el mundo del fútbol. No siempre se ven, pero en este caso, estoy seguro que desde el momento en que toque por primera vez el balón, la afición va a empezar a sentir ese no sé qué que le va a permitir vivir momentos de gran alegría, porque cuando él coge el balón sabes que siempre va a salir algo. Porque cuando lo veas frustrado, sentirás su misma impotencia, porque cuando reciba un golpe será como si te lo dieran a ti y porque cuando meta un gol lo celebrarás como aquellos goles que marcabas de pequeño, como si no hubiera nada más en el mundo. Como si fueras el centro de atención de todo lo que te rodeaba, como si todo el mundo te quisiera y todos los compañeros vinieran a abrazarte con ese sentimiento de alegría y de admiración. Eso es lo intangible que, en este caso, es tangible desde el primer momento en que comenzó a fraguarse su fichaje.
Lo cierto es que hasta un incrédulo crítico como un servidor, ve este fichaje con los mejores ojos, así que enhorabuena y suerte.