La verdad es que he tenido que pensar y repensar este artículo mil veces y también la pertinencia de hacerlo público. Siempre es mucho más fácil estar callado en algunos temas y luego colgarse medallitas, pero no sería justo ni con el personaje, ni con los lectores, ni conmigo mismo si no hiciéramos un análisis de la llegada de Lolo Escobar al Algeciras, lo que conlleva su salida del Hércules de Alicante.
Durante estos días he leído mucho, he repasado muchas redes sociales, he visto mucha inquina, mucha envidia y, bueno, he visto cariño, pero no tanto como pienso que debería tener el que un día fue un conductor de la ‘Loloneta’. Y los que me conocen saben lo cauto que soy a la hora de encumbrar a nadie. Y no lo escribo este artículo porque Lolo lo necesite, porque es lo suficiente maduro e inteligente para asumir sus decisiones, sino por el hecho que mencionaba anteriormente de ser consecuente conmigo mismo.
Bueno, ‘al turrón’. Hace unos días se filtraba la noticia de que Lolo Escobar, ex técnico del Salamanca UDS, tenía una oferta del Algeciras y que se la transmitía al Hércules, equipo al que llegaba mediada la pasada temporada y con el que todavía tenía una temporada más de contrato. Durante unos días se produjeron negociaciones y, al final, sucedió lo que tenía que suceder, que no era otra cosa que el Hércules le pediría tiempo para poder encontrar recambio, y el técnico intentara que el daño fuera lo menor posible para él y, entiendo que para la entidad. Y punto. No hay que darle excesivas vueltas.
Sin embargo, he asistido a miles de conjeturas y, por qué no decirlo, a un revanchismo vacío que se cae por su propio peso por diferentes motivos. Pero el más aplastante es que la marcha de Lolo Escobar se produce tras alcanzar un acuerdo con su club, es decir, que satisface a ambas partes. Lo traduzco al cristiano. Él se va contento a un club de mayor categoría y el Hércules se queda contento con su marcha y con su recambio. Y eso no quiere decir ni que el técnico no quiera al conjunto ‘herculino’ ni que no haya dado todo hasta el final. Todo lo demás son interpretaciones o elucubraciones. Cuando se firma un contrato de este tipo es, precisamente, porque satisface a ambas partes más que cualquier otro contrato que pudieran tener firmado con anterioridad. Por eso, este es el que vale. Esto es como las últimas voluntades. Ya pueden tener mil firmadas, que la que vale es siempre la última.
Si ahora una de las partes dijera que no está de acuerdo, es que sería de tontos.
He escuchado también a gente interpretar la voluntad de Lolo Escobar. Es difícil interpretar su voluntad cuando él ni siquiera ha hablado. También he escuchado a gente tratar de aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para sacudirle al técnico de Don Benito. En realidad no sé por qué y quien lo hace debería argumentarlo. Hablamos de un señor que cogió al Salamanca en una situación muy, muy complicada y le dio una vuelta como yo he visto muy pocas en el mundo del fútbol y mira que ya peino hasta canas. Le dio la vuelta al equipo y a la afición. Una afición que le idolatraba y que incluso ponía al entrenador por encima de la renovación de su compromiso con el club. ¿Lo recuerdan? #SinLolonomeabono o algo así.
En cambio, ahora, algunos de aquellos (entiendo que sólo será por esa necesidad humana de comunicar y comunicarse) cuestionan que haya llegado a un acuerdo con su actual club para rescindir su contrato. Se suele decir que los contratos están para cumplirse, pero también están para rescindirse si ambas partes así lo entienden como ha sido el caso.
Creo que para el Hércules, la salida de Escobar es el menor de sus problemas, salvo que ahora estén echando números y vean que el técnico cogió al equipo en puestos de descenso y lo dejó a apenas tres del ‘play-off’ de ascenso. Y eso lo hizo llevándose palos por todos los lados. Se analizaban todas y cada una de sus palabras en ruedas de prensa para destriparlas en redes sociales. Se analizaba hasta el minutaje de sus cambios para criticarlo negativamente. Lo hacían los mismos que ahora parecen lamentarse de su marcha. No hombre, si deberían estar felices por su marcha. Queda un mundo para confeccionar la plantilla y según dicen, su sustituto es de garantías. ¿Cuál es el problema?
Otros, resulta que saben cosas que no nos cuentan que demostrarían que Escobar es poco menos que un monstruo o algo así. Pues bueno, si las saben que las digan y si las dicen pues que las demuestren. Sólo podemos juzgar los hechos y los hechos apenas se los he visto analizar a un tuitero para hacer frente a todos esos convencidos de que en el Algeciras se estrellará y su carrera como entrenador caerá en picado, una carrera que, por otro lado, ya quisieran muchos para sí.
Cuando llegó al Salamanca UDS, el club blanquinegro atravesaba la mayor crisis de su reciente historia (y mira que las ha tenido gordas). Consiguió rearmar al equipo y salvar una categoría que se perdería al año siguiente. Pero, lo más importante, lograba volver a unir a la afición.
Al año siguiente daba el salto a Segunda División con el Mirandés. Un equipo humilde en cuanto a presupuesto. Allí con una plantilla joven y numerosos cedidos de distintos equipos (la gente debería saber cuál es la situación de los cedidos cuando un equipo grande cede jugadores a un equipo más pequeño y por qué, como era el caso. Es decir, el Madrid o el Atlético es difícil que cedan a un internacional para que este no juegue, así que imagínense lo complicado que es armar algunos puzzles), consiguió llegar a alcanzar hasta la quinta posición al inicio de temporada. De hecho, el equipo jamás estuvo en posiciones de descenso. Al final, no sabemos exactamente por qué, era cesado, pero los números ahí quedaron y nadie podrá decir que no estuvieron siempre en el objetivo.
Los números en el Hércules ya los hemos analizado arriba. De la nada al todo. Algo de mérito digo yo que tendrá él también. Que le tengo aprecio a Escobar es algo obvio, pero no seré yo quien le juzgue. Creo que los números hablan por sí solos, así que dejemos de sacar punta a todo y ver fantasmas donde no los hay. El que quiera analizar otras cosas, que las demuestre y no utilice solo suposiciones. Desde aquí, suerte para él y su Algeciras, suerte para el Hércules y, sobre todo, suerte para el Salamanca UDS. Todo lo demás, …
Foto: TW Hércules